Pablo Fletes
La Selección Nacional de Futbol logró un sufrido empate 2-2 con San Vicente y Granadinas ayer en el estadio de Diriamba, en el inicio pinolero de las eliminatorias mundialistas Alemania 2006.
El equipo remó contra la corriente y logró descontar una desventaja de un gol cuando apenas quedaban nueve minutos para el pitazo final, por medio de una certera intervención del delantero costeño Rudel Calero.
Sin embargo, los que más sufrieron este resultado fueron los cerca de seis mil aficionados que apoyaron en todo momento al seleccionado Azul y Blanco, que no pudo cumplir con las expectativas.
“¡Rudel qué búfalo que jugastes. No importa el empate, jugastes bien”, gritó una aficionada diriambina al espigado jugador costeño que demostró mucho temple en el terreno de juego.
Debido a cientos de rollos de papel que los aficionados lanzaron desde las gradas y las calles aledañas, este partido entre San Vicente y Nicaragua inició 10 minutos más tarde de lo esperado (3:00 p.m.).
Como era de esperarse, la barra “Azul y Blanco” comenzó sus cantos desde una hora antes del juego, motivando a los jugadores en su calentamiento y arribo al estadio.
Más de 200 personas, en su mayoría jóvenes, vitorearon en el sector sur a favor de los nicas, pero lo más llamativo ocurrió en la parte norte del estadio donde los “Kamikazes” de Estelí, la emprendieron contra Julio Rocha, presidente de Fenifut, con insultos coreados por una numerosa barra norteña que en todo momento se hizo sentir.
Rocha no tuvo más remedio que obviar esos insultos, y tratar de disfrutar el partido desde el palco especial que estaba en esa misma zona.
El primer gol de San Vicente anotado por Shandel Samuel en un contra golpe en el minuto 10, enmudeció al estadio.
Pero Emilio Palacios le inyectó vitalidad a los aficionados con su espectacular gol en el minuto 38. En vez de seguir presionando, los nicas perdieron la iniciativa y faltando un minuto para el descanso, llegó el segundo gol de Samuel producto de un error del defensa Carlos Alonso.
La segunda mitad fue agónica para los aficionados.
A pesar del amplio dominio del balón, los nacionales anotaron hasta el minuto 81 por medio de Calero, para asegurar de esta manera el primer punto pinolero en cuatro participaciones en eliminatorias mundialistas.