Dr. Vicente Maltez Montiel
El VIH-Sida es una de las plagas más atroces que ha afectado al ser humano en su historia moderna. En el 2002 murieron 3.1 millones y otros 42 millones están infectados.
Tailandia ha logrado disminuir el 80 por ciento de los casos de nuevas infecciones gracias a un programa de control y prevención que encabeza el Primer Ministro, apoyado con partidas presupuestarias que llegan hasta ochenta y dos millones de dólares anuales.
Se ha movilizado a toda la población, desde enfermos hasta médicos privados y monjes budistas. Ciento cincuenta grupos de afectados apoyan y defienden otros enfermos; una coalición de organismos no gubernamentales aporta su esfuerzo y el Gobierno entrega becas a mujeres jóvenes para evitar que se prostituyan.
El Gobierno no oculta ni niega la prostitución. Promovió una campaña para evitar que los hombres acudan a los burdeles y el uso del preservativo o condón. Resultado: la visita al burdel se redujo de 4 a 1.5 veces por día y en estos sitios la utilización del condón pasó del 14 al 90 por ciento. Las prostitutas portadoras del virus en 1991 pasaron del 50 al 10 por ciento.
Las campañas van desde rótulos de carretera hasta la caja del cereal infantil con mensajes educativos, lo mismo que un minuto cada hora y a todas las horas, por radio y televisión.
Tres sistemas de vigilancia recaban información sobre nuevos casos de VIH-Sida y enfermedades de transmisión sexual y el apoyo internacional para el programa provino de ONU-Sida, las agencias de cooperación de Estados Unidos, Australia y Unión Europea.
El eficiente programa de Tailandia es un ejemplo a seguir por países como Nicaragua.
Especialista y profesor de medicina interna