Recuerdos

Rodolfo A. Jerez Muchos nicaragüenses tenemos grata memoria del ex presidente Ronald Reagan. Eran los años ochenta, cuando el poder sandinista enviaba a los muchachos a la guerra a pelear contra sus propios hermanos, cegados por la agitación propagandística matrimoniada con la ideología cubana y apoyada por la Unión Soviética. Era cuando imperaba el terror […]

Rodolfo A. Jerez

Muchos nicaragüenses tenemos grata memoria del ex presidente Ronald Reagan. Eran los años ochenta, cuando el poder sandinista enviaba a los muchachos a la guerra a pelear contra sus propios hermanos, cegados por la agitación propagandística matrimoniada con la ideología cubana y apoyada por la Unión Soviética.

Era cuando imperaba el terror en Nicaragua con la acción de la Seguridad del Estado (DGSE) comandada por Tomás Borge y otros que no merecen ser nombrados, que apoyaban a las organizaciones terroristas y el propósito era extender la revolución en toda Centroamérica. Cuando no se podía decir ni en broma algo en contra de los comandantes, so pena de cárcel. Cuando se censuraba diariamente a LA PRENSA y otros medios no afiliados a ellos, y la “consigna era no darle pautas o anuncios a LA PRENSA. Cuando era mal visto apoyar al campeón Alexis Argüello, a quien confiscaron sus bienes.

En esos años había que estar racionados en gasolina y alimentos porque no había una política interna ni externa que estabilizara al país. La sociedad estaba dividida por el odio y el terror que sembraban los sandinistas. Y las patrullas sandinistas comandadas por cubanos, en las montañas acribillaban a los campesinos “contras”, violaban a las mujeres y niños, hacían sus necesidades sobre fotos u objetos religiosos para darle “más coraje a la tropa”. En fin, cuando ya no había ni esperanza para los nicaragüenses, vinieron Ronald Reagan y sus aliados a apoyar a los nicaragüenses hasta derrotar al comunismo.

Por eso el presidente Ronald Reagan se ganó el apoyo y el cariño internacional.

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