- El contacto entre la piel de su bebé y usted estimula la producción de células necesarias para fortalecer el sistema inmunológico del niño prematuro. Entérese cómo protegerlos
Un recién nacido es sinónimo de alegría para una pareja, pero esta felicidad se puede ver opacada por problemas que puedan presentar la madre y el bebé en los últimos meses de gestación.
El número de semanas necesarias para que un bebé desarrolle todo su organismo es de 40 semanas. Los partos que se dan antes de 37 semanas, son prematuros.
Según la doctora Nieves Sánchez, neonatóloga del Hospital Bertha Calderón, las discapacidades a las que un prematuro se enfrenta son la de inmadurez orgánica. Entre la inmadurez más común encontramos las de orden respiratorio.
Un bebé prematuro no ha desarrollado sus pulmones para respirar de forma natural, incluso no tiene la energía necesaria para hacerlo. Por ello, una vez que nacen se deben colocar en respiradores para poder vivir.
Si la deficiencia respiratoria es severa se debe considerar la utilización de un ventilador (pulmón artificial), y el tiempo que debe pasar en él, estará determinado por el grado de deficiencia que tenga.
Debido a la fragilidad de la nariz no se utiliza catéter, ya que podría causar secreciones nasales y en el peor de los casos fractura. Como otra alternativa para ayudar al bebé en las deficiencias respiratorias está el casco cefálico, el cual no ocasiona mayores riesgos para el bebé.
Otro problema fundamental que sufren los niños prematuros es la llamada enterocolitis-necrotizante, la cual consiste en la lentitud con la cual trabaja el intestino —a causa de la inmadurez— propiciando así una reacción inflamatoria y por ende peligrando que se desencadene un proceso infeccioso. “Al final, toda esta cadena de consecuencias termina provocando serias perforaciones en los intestinos llegando a causar la muerte”, apuntó Sánchez.
EL CEREBRO: UN CUIDO PERMANENTE
Los médicos neonatólogos hacen hincapié en el problema de las hemorragias intracraneales. Este fenómeno se da por el aumento de la presión o el traumatismo que se puede producir a la hora del parto.
Según la doctora Nieves Sánchez, su inmadurez llega a tal punto que en los casos de niños prematuros con apenas 28 semanas de edad, éstos aún no tienen bien definidas las líneas características del cerebro, es decir, tienen un cerebro liso, lo que los hace susceptibles a hemorragias.
FORZADO A NACER
La decisión de sacar al bebé de su estado natural no depende de éste, sino del riesgo que presente la madre. Existen madres que tienen problemas con la presión, lo que lleva a sufrir la llamada pre-eclampsia, incluso llegar a la eclampsia que es lo más grave que existe.
El niño es un factor agravante hacia la presión arterial de la madre, por ello se le crea un estado de estrés, porque es forzado a salir del vientre de su madre.
El contacto piel a piel entre la madre y el niño es fundamental, esto le proporciona seguridad y cariño. El bebé se siente seguro con el calor de la madre, a su vez ella le transmite microorganismos bacterianos que propician el crecimiento de células protectoras del sistema inmunológico.
La madre debe saber los métodos de estimulación temprana, éstos consisten en ejercicios como sujetar el mentón del niño e inducirlo a moverlo.
Parte de la estimulación temprana es la de orientar a las madres a cargar al niño con el rostro hacia el frente, esto con el objetivo que el bebé interactúe con el medio ambiente, reconozca sonidos, colores, olores, así desarrollará sus sentidos.
EL PAPEL DE LA MADRE
Se le orienta a la madre que tengan control de temperatura. Las incubadoras le garantizan lo anterior al bebé, pero cuando salen de éstas, se debe evitar que el pequeño o la pequeña, sufra de hipotermia.
“Se trata de no caer a los extremos, porque un niño que es cubierto demasiado le puede dar fiebre, lo cual puede causar un trastorno metabólico, entre ellos el más peligroso conocido como la hipoglucemia”, apuntó la especialista.
Todos los humanos poseemos un lugar en el cerebro de regulación de temperatura. El seguimiento que se le da esto es para que el bebé tenga energía y pueda controlar su temperatura corporal y para ello necesita amamantarse y nutrirse, ya que está luchando por su vida.
Este monitoreo de temperatura se puede hacer cada tres horas, o sea el tiempo en el cual la mamá tiene que alimentarlo.
Es recomendable que los bebés y las madres usen la ropa adecuada, no debe usar vestimenta de lana, ya que podría causar alergias en la piel; recordemos que los bebés nacen con deficiencias en el sistema inmunológico.
ALGUNAS IDEAS
Una vez que el bebé está en sus manos.
Cabeza: Se debe tener sumo cuidado al momento de cargar
al bebé. Debido al estado de inmadurez, un pequeño golpe podría romper los vasos sanguíneos y causar una lesión cerebral.
Alimentación: La mejor alimentación es el pecho materno. Una vez que el niño comenzó a alimentarse a través de ésta, no abandone la práctica. Pregunte a su médico si puede administrarle vitamina D y hierro.
Intuición: El hecho de ser madre conlleva desarrollar un sexto sentido conocido como la intuición. La instrucción recibida por el médico y la intuición le ayudarán a mantener al bebé seguro.
Primer año de vida: A lo largo de ese período se debe evaluar el desarrollo motor, físico y psíquico. El monitoreo que hace el médico pediatra es fundamental para prevenir algún tipo de deficiencia. No olvide las citas con la pediatra.