Reagan

Luis Arturo Ponce Paguaga Me ha dejado atónito la declaración de monseñor Eddy Montenegro con relación a la incidencia que según él tuvo el ex-presidente Ronald Reagan en Nicaragua, afirmando que generó daños irreparables al país y a sus pobladores. Yo le pregunto, ¿de qué daños irreparables está hablando? ¿De los lisiados de guerra que […]

Luis Arturo Ponce Paguaga

Me ha dejado atónito la declaración de monseñor Eddy Montenegro con relación a la incidencia que según él tuvo el ex-presidente Ronald Reagan en Nicaragua, afirmando que generó daños irreparables al país y a sus pobladores. Yo le pregunto, ¿de qué daños irreparables está hablando? ¿De los lisiados de guerra que fueron culpa de los sandinistas al enfrentarlos a sus propios hermanos que con el mismo derecho de defender a Nicaragua se organizaron en el ejército de la Contra? Está perdiendo de vista el prelado que si no hubiera sido primero por esos heroicos combatientes y segundo por el respaldo que recibió de Estados Unidos, él seguro que no estaría en Nicaragua pues hace tiempo que lo hubieran expulsado así como a todos los sacerdotes que estaban en desacuerdo con la mal llamada teología de la liberación.

¿O es que él se hubiera salido alineando con esa corriente ideológica y atea? Los daños irreparables no fueron causados por la incidencia de Reagan en el país, sino por la actitud de nueve comandantes que escogieron el camino del revanchismo, del egoísmo, del arribismo, y más bien para nosotros los nicaragüenses fue una gran bendición que justo cuando Carter les entregó el poder a los sandinistas quiso Dios que al año siguiente surgiera un gobierno republicano a cargo de una persona como Ronald Regan. Hoy en el año 2004, de no haber sido por esa incidencia que más bien critica Monseñor, no sólo Nicaragua estuviera en las garras del comunismo, sino que toda Centroamérica y con seguridad también algunos países de Suramérica serían satélites de Castro puesto que de la URSS sólo malos recuerdos quedaron.

Y para terminar, le tengo otra pregunta a monseñor Montenegro: ¿dónde quedaron los daños irreparables a los valores morales, a los valores familiares, a la sociedad, con la semilla del odio que sembraron?

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí