Steven Hill, muestra una hermosa boa que ha crecido en cautiverio.

“Snake man” de Bluefields

Steven Hill se dedica a la crianza de boas que luego exporta a Estados Unidos y Europa Sergio León C./Corresponsal BLUEFIELDS.- Criar culebras. Sólo de pensarlo se le paran los pelos a cualquier cristiano; no obstante, ese es el trabajo que acostumbra hacer desde que era niño un ciudadano norteamericano residente desde hace más de […]

  • Steven Hill se dedica a la crianza de boas que luego exporta a Estados Unidos y Europa

Sergio León C./Corresponsal

BLUEFIELDS.- Criar culebras. Sólo de pensarlo se le paran los pelos a cualquier cristiano; no obstante, ese es el trabajo que acostumbra hacer desde que era niño un ciudadano norteamericano residente desde hace más de 10 años en la ciudad de Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS).

El sitio donde se ubica este extraño lugar de cautiverio de serpientes se halla solamente a 15 minutos al sur-oeste de la ciudad, en la zona rural de la población.

Ahí se encuentra una finca sin nombre, pero que es conocida por algunos campesinos como “la finca del snake man” (la finca del hombre culebra), así es como se le llama al gringo que lleva por nombre Steven Hill.

UN TRABAJO RARO

“Este es un trabajo raro para muchos ciudadanos. La gente se extraña cuando se dan cuenta que me dedico a la crianza de culebras. No se deberían extrañar de eso, porque las culebras no son dañinas para el hombre. Estas culebras pueden llegar a tener una longitud de 10 a 16 pies de largo”, comentó a LA PRENSA el norteamericano.

De un total de 140 acres de tierra, “el hombre culebra” utiliza solamente 20 (acres), para el cautiverio de las serpientes (todas boas), lo restante es un bosque frondoso que reforesta, según sus palabras, como un pasatiempo de vida,

“No soy maderero, no me voy a dedicar a eso, pero aquí mi bosque está bien reforestado, hay árboles frutales en cantidades, ricas especies de árboles, pero no soy maderero. Me gusta la naturaleza, por eso lo hago (reforestar)”, anotó Hill.

POR HAMBRE NO SE MUEREN

Steven Hill, de 52 años de edad, nacido en West Palm Beach, Miami, cuenta con un sinnúmero de boas en su finca (de diferentes tamaños), y para alimentarlas tiene que importar desde Estados Unidos pequeños hámsters (roedores). “También compro ratones a un chino en Bluefields. Él diariamente me vende alrededor de cinco ratones. En mi finca tengo más de un mil ratones. Los ratones se reproducen cada 24 horas, y cada hembra pare entre 10 y 12 ratoncitos, así que por hambre las boas no tienen problemas ”, explicó.

LA PRENSA visitó la finca del ‘hombre culebra’ y constató que el cuido que el norteamericano les da a las serpientes, y sus comidas (ratones), es excepcional.

“Los ratones tienen una buena alimentación, los hámsters tienen sus respectivas pachas donde se alimentan, tienen cuidadores que se encargan de garantizarles sus alimentaciones”, aseguró Keith Brooks Hamilton, amigo del norteamericano.

Brooks añadió que tienen a dos familias viviendo en la finca. “Ellos se encargan de garantizarle la comida tanto a las boas como a los ratones, en la finca nadie, ni siquiera los animales, se mueren de hambre”.

Brooks Hamilton refirió que el proceso de crianza de serpientes no es nada nuevo en Nicaragua, “existen algunas fincas en el Pacífico que no tienen la crianza de los ratoncitos para la alimentación de las víboras. La diferencia es que nosotros no exportamos de la fauna silvestre, sino sólo lo que producimos en cautiverio, esa es la razón por la cual contamos también con una crianza de hámsters para alimentar a las culebras, nada sale de la flora y fauna”, repitió Keith Brooks.

Conocimos también que después que las serpientes toman un tamaño formidable, éstas son enviadas hacia los mercados internacionales (Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa) donde existe demanda fuerte para su consumo y uso como mascotas, previa autorización del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), donde son vendidas a precios considerables.

UN PROYECTO LEGAL

“Ese proyecto es legal. Esos tipos de proyectos son buenos para la fauna silvestre, ya que no afectan la fauna. Un especialista del Marena central me acompañó hasta la finca del gringo para conocer de cerca del trabajo que hacen y hemos observado que todo está bien. Después de una cantidad considerable de culebras que crían, ellos sueltan un porcentaje para enriquecer la fauna”, refirió el delegado del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales en Bluefields, ingeniero Róger Montalbán Duarte.

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