Gustavo Ortega Campos
Roman, Times, serif»>Opinión económica
Asteriscos a dos manos
Gustavo Ortega Campos
** Otra vez más sale a flote la ambigüedad del discurso gubernamental, ahora que México y Venezuela cantaron cero a la reducción de precios del petróleo, vienen queriendo salvarse asegurando que ésa nunca fue la intención de pedirles rebaja. Eso se llama tener “cáscara”, dirían por ahí.
** Pero si acaso las intenciones son de un gobierno serio, pues ahora es tiempo de poner en marcha un plan integral para hacerle frente a este asunto y no sólo que fuese ante coyunturas… una política de gobierno ante las alzas petroleras es lo que se necesita.
** Por otro lado, el presidente Enrique Bolaños cuenta con una mala asesoría de comunicación, en los momentos mas tensos, no hay quien logre comunicar qué sucede… don Enrique: Cuando viaje establezca un canal para que los medios de comunicación se enteren de sus gestiones, sean exitosas o no… o delegue en alguien, si no lo hace seguirá quedando mal parado en comparación a sus colegas del istmo.
** Bueno, por fin se firmó el Cafta (por sus siglas en inglés) pero nadie ha dado detalles de cómo quedó el texto final… en un mes habrá otra firma donde se anexará República Dominicana y luego viene el asunto en los congresos de cada país.
** El clavo es principalmente con el Congreso estadounidense, ahí el asunto no está nada fácil y todo hace indicar que la aprobación será hasta finales de año. Entonces su puesta en vigencia aún es incierta. Señores del Gobierno estamos a la espera del texto final del Cafta.
** ¿Será que no lo harán público por falta de fondos?… sería mala excusa, pues si hay para viajes de grandes delegaciones que van a la firma… pues lo mínimo es hacer una campaña nacional para presentar los alcances del principal acuerdo comercial que a la fecha ha negociado el país… ¿no lo creen?
** Esta semana está dedicada a la niñez, el futuro de todas las sociedades, pero acá en Nicaragua el asunto sigue igual que siempre… mientras los altos funcionarios “sacrificados” se quejan de sus “escuálidos” salarios (si no les gusta que se vayan a sus casas), miles de niños continúan sin acceso a viviendas dignas, salud y educación.