- Extraoficialmente se conoce que American Movil adquirió parte de Megatel por US$180 millones
Jorge Loáisiga Mayorga
El gerente general de la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), Carlos Ramos, negó ayer la versión de que él sería destituido de su cargo, porque la telefónica presuntamente habría cambiado de dueño.
Extraoficialmente LA PRENSA conoció que Megatel de Nicaragua, la empresa que compró la estatal empresa telefónica al Estado nicaragüense, vendió en 180 millones de dólares, sus acciones a la empresa mexicana American Móvil, ligada a Teléfonos de México S.A. (Telmex), y que éstos últimos habrían nombrado en lugar de Ramos a Francisco Ibarra.
American Móvil compró el 49 por ciento de las acciones de Enitel en la segunda fase de privatización de esa empresa a un precio de 49.6 millones de dólares.
Megatel, bajo el nombre de Consorcio Telia Swedtel AB-Emce, compró el 40 por ciento de las acciones de Enitel al Estado de Nicaragua en un poco más de 33 millones de dólares (.073, centavos de dólar por cada acción), en la primera fase de privatización.
Además adquirió el contrato de administración por tres años en 50 millones de dólares, que sería pagado en abonos de 10 millones cada 30 de septiembre desde el 2002, hasta el 2006.
“No, no, no, eso no es así. Todavía no es así”, dijo Ramos al ser consultado por LA PRENSA sobre el asunto.
Sin embargo, no descartó que en un futuro se pudiese dar la venta de las acciones de Megatel a otra empresa.
“Digo todavía porque el mundo es muy grande. Lo que pasa es que yo soy el gerente de Enitel y tengo esa responsabilidad establecida por la junta directiva desde hace más de dos años y eso no ha cambiado. El día que cambie significa que, o me destituyen o hay un pacto de accionistas distintos, que permite destituir, pero bueno vamos a ver, tienen que votar los accionistas y eso es parte de las reglas del juego”, expresó Ramos.
ACCIONISTAS SE REÚNEN
Las declaraciones de Ramos se produjeron luego que se realizara en el Hotel Crowne Plaza de Managua, la segunda asamblea general ordinaria de accionistas, con el propósito de tratar el tema de aprobación de los estados financieros de los años 2001, 2002 y 2003, así como la aprobación de la gestión de la junta directiva, durante el período antes descrito.
Durante la realización de la mencionada asamblea de accionistas, un grupo de éstos que representan el 0.01 por ciento de los mismos, introdujo una carta ante la junta directiva, pidiendo la impugnación de la asamblea y reclamando dividendos que no se han distribuido.
Ramos dijo que la solicitud es ilegal y que no existe un mecanismo para solicitar la impugnación.
“No hay la presentación formal de una impugnación. Lo que ellos hicieron fue presentar una carta al secretario de la junta directiva, donde dicen que quieren impugnar la asamblea, pero ese no es el procedimiento adecuado, entiendo yo. No es el mecanismo ni la forma ni el momento (y esto), ni invalida la asamblea general de accionistas”, precisó Ramos.