- Campesinos empezaron a trasladar sus enseres a lugares en donde estén más seguros ante posibles inundaciones
- Las experiencias vividas durante el huracan Mitch marcó para siempre a los habitantes de la zona norte de Chinandega
Carol Munguía
Mariana González es una de las 82 familias que viven en el verano en la alejada comunidad de San Enrique-las 40, al oeste de Somotillo, que continúa sufriendo los estragos del huracán Mitch.
Al instalarse el invierno, González junto a sus hijos trasladó el fin de semana todos los enseres de su vivienda a la comunidad de Santa Paula y se encuentra lista para evacuar el lugar ante cualquier inundación provocada por el Río Negro.
“Yo fui una de las mujeres que no salió de su casa cuando los torrenciales aguaceros del Mitch, pero ahora sólo al oír el ruido del Río Negro me provoca nerviosismo”, dijo mientras participaba en el ejercicio de evacuación realizado por la Defensa Civil y el organismo Solidaridad Internacional (SI).
Al caer las primeras lluvias esta mujer trasladó su ropa, víveres y leña para la comunidad de Santa Paula, ya que asegura que no va a esperar que el río crezca para lanzarse al nado al otro lado, por lo que confía en que su traslado es la mejor alternativa para poner a salvo la vida de sus familiares.
“En San Enrique están las mejores tierras, tenemos luz eléctrica y agua potable, ahora estamos reducidos y tenemos que emigrar en el invierno”, sostuvo el señor Jerónimo García, líder comunitario del sector, que dista a 30 kilómetros de la Carretera Panamericana y en donde el acceso con el primer poblado está a dos horas sobre un camino de macadán, sobre el que sólo transita un bus de transporte colectivo al día.
San Enrique fue el caserío de Somotillo más golpeado con los embates de la naturaleza. El desvío del curso del Río Negro, ahora sobre territorio nicaragüense, no sólo provoca inundaciones incalculables sobre tierra fértil, sino que deja incomunicado a este poblado, que emprendió su éxodo hacia tierra firme con la llegada del invierno.
En verano la población es golpeada por un inclemente clima, una sequía desproporcionada y escasez de agua para tomar, y falta de pasto y agua para el ganado.
UN SIMULACRO DE PREPARACIÓN PARA LAS EMERGENCIAS
La Defensa Civil del Ejército de Nicaragua preparó con 225 brigadistas un simulacro simultáneo con los comunitarios de la cuenca baja del Río Negro y de la cuenca alta, ubicada en San Juan de Limay en Estelí.
El objetivo es que los pobladores organizados para tareas de emergencia puedan dar aviso a los pobladores de Somotillo sobre el comportamiento del caudal del río, alertando con anticipación y preparándolos para su evacuación inmediata.
Esto es un proyecto de seguridad, que fue posible con el auspicio de la oficina de ayuda humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), a través del organismo español Solidaridad Internacional, a quienes se unieron el ONG Agro-Acción Alemana que trabaja en el departamento de Estelí.
“Es parte del tercer plan de acción y preparación de prevención de desastres en la zona norte”, explicó el ingeniero Kenny Maradiaga, quien considera que para estos proyectos se desembolsaron al menos 30 mil euros.
Para los asistentes al evento, el nivel organizativo de la comunidad fue excelente, pues en tiempo récord de dos horas, están en capacidad de avisar de fuertes correntadas, trasladar a los pobladores, sacar heridos y enfermos e instalarlos en un albergue mientras llega la brigada de mitigación.
La Defensa Civil ha orientado a los pobladores amenazados, que si llegan las lluvias, por el lado de San Enrique, existen tres rutas alternas para evacuar a sus familiares.
“Una vez activada la alerta, los miembros del Ejército acantonados en Palo Grande, marcarán sobre el río la ruta de evacuación y las brigadas de primeros auxilios y rescate jugarán su papel para el cual están plenamente entrenados y capacitados, dijo el teniente coronel Gilberto Narváez, jefe de la Defensa Civil en el occidente del país.
Narváez dijo que la zona norte está preparada para eventuales fenómenos naturales. 27 brigadas en los seis municipios, vulnerables a los riesgos naturales, durante un período de seis meses han recibido la preparación necesaria para enfrentar las amenazas de la naturaleza.
“Hoy fueron los de San Enrique quienes abandonaron sus labores, prestaron sus carretas y caballos y su disposición para integrarse al simulacro, pero ellos mismos se auto asistan y les sea más fácil cuando la emergencia se presente”, comentó el militar.
En San Enrique se prepararon cuatro brigadas integrales, un contingente especial del Ejército de Nicaragua, un comité local, 27 líderes con tareas específicas, además que se involucraron niños y maestros de la zona, se detalló.
BANCO MUNDIAL ASISTIRÁ A 15 MUNICIPIOS
La zona de occidente es vulnerable a los fenómenos naturales, por lo que existe aproximadamente un 54 por ciento de avance en la formulación de al menos 69 acciones en puntos vulnerables de los departamentos de León y Chinandega.
Con un préstamo del Banco Mundial, de tres millones de dólares, se ejecutarán en septiembre próximo, 40 proyectos en los municipios de Puerto Morazán, El Realejo, Corinto, El Viejo, Chichigalpa, Villanueva y Somotillo, mientras que León presentó hasta ahora 29 perfiles de proyectos.
El ingeniero Daniel Hurtado, funcionario del Sistema Nacional de Prevención de Desastres (Sinapred) dijo que se atenderán los proyectos más urgentes que tienen los municipios.
“Estamos actualmente en el proceso de diseño de las obras, identificadas por los comités municipales de prevención de desastres en cada zona y se invierten 200 dólares en obras de mitigación por cada municipio”, dijo Hurtado.
PREPARADOS
Las mujeres y menores de la comunidad de San Enrique, municipio de Somotillo, pasarán los días duros del invierno en la comunidad de Santa Paula, mientras que los hombres se quedarán cuidando sus parcelas y animales, pero todos recibieron capacitaciones para autoevacuarse ante una emergencia.