Roberto Sánchez Ramírez*[email protected]
Los intentos de restaurar la Catedral de Santiago de Managua, han merecido varios Acuerdos Presidenciales, creación de comisiones, una de ellas llamada de “Salvación de la antigua Catedral Metropolitana de Managua”.
Cuando era presidente de Nicaragua, doña Violeta Barrios de Chamorro, se creó en 1994 la Comisión Pro-Restauración, compuesta por el Ministerio de la Presidencia, la Curia Arzobispal, el Instituto Nicaragüense de Cultura, el Ministerio de Construcción y Transporte, la Alcaldía de Managua, el Ministerio de Finanzas y Enel. Todo quedó en el papel.
Con fecha 1 de diciembre del año dos mil, el presidente Arnoldo Alemán Lacayo, mediante el Decreto No. 127-2000, declaró Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación la antigua Catedral de Managua; según el articulado, el Estado establecería los mecanismos financieros necesarios para lograr la consecución de fondos.
El 30 de mayo del año 2001, el mismo presidente por medio del Acuerdo Presidencial No. 112-2001, creó la Comisión de Salvación de Catedral, integrada por delegados del Instituto Nicaragüense de Cultura, Presidencia de la República, Iglesia Católica, Instituto Nicaragüense de Turismo. Todo quedó también en el papel, aunque fuera de La Gaceta.
A partir de las experiencias del Parque Histórico Nacional Loma de Tiscapa y el Cementerio San Pedro, donde la Alcaldía de Managua se ha convertido en líder del rescate y restauración, sumando a varias instituciones, sería conveniente una reforma al acuerdo creador de la Comisión de Salvación, acordando que la constituyan delegados de: Presidencia de la República (quien presidiría), Instituto Nicaragüense de Cultura (Secretaría Ejecutiva), Curia Arzobispal, Intur y Alcaldía de Managua.
Esta comisión debe tener el respaldo técnico y financiero del Estado, con capacidad de crear administrativamente todas las subcomisiones que sean necesarias, con suficiente delegación de sus respectivas instituciones, capacidad de elaborar un proyecto atractivo a los organismos internacionales donantes, a base de personas que gocen de credibilidad, eficientes y honrados. Sólo así tendremos una Catedral restaurada que podría ser el Museo Nacional de Arte Sacro, sitio de exposiciones especiales como los nacimientos en diciembre y conciertos de música navideña.
El proyecto es más para manos unidas que para manos extendidas con la palma hacia arriba. Hace falta un proyecto preciso y claro, tanto en la técnica como en su costo, un proyecto que toque el sentimiento y la bolsa de todos los managuas, en una colecta que llegue hasta el ciudadano más humilde pero satisfecho de haber contribuido a la restauración de uno de los sitios históricos más queridos por los capitalinos.
* Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.