Roberto Sánchez Ramírez*[email protected]
Ubicada en uno de los sitios más históricos de Managua, cuando ni siquiera había sido declarada ciudad en 1846, mucho menos capital en 1852. Sin embargo, ya era la plaza más conocida y concurrida de aquella aldea de pescadores, frente a los árboles de mango, donde luego se construiría el Parque Central.
Allí estaba la parroquia a la que se refieren los viajeros de mediados del siglo XIX, la primera se había derrumbado en 1781 y la segunda fue demolida en 1927 para iniciar la construcción de la Catedral de la Arquidiócesis de Managua, bajo el arzobispado de Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega.
Las obras estuvieron a cargo del ingeniero de origen belga, Pablo Dambach, quien realizó varias construcciones, entre ellas la colonia que llevaba su nombre, ahora en abandono, luego que albergó instalaciones del INC. La estructura metálica fue construida por la compañía Atelier Metalurgiques de Nouvelles, Bélgica. Fue traída en barco al puerto de Corinto.
Cuando el terremoto del 31 de marzo de 1931 ya estaba levantada la estructura, en las fotografías del desastre, puede verse en medio de las ruinas. Se terminó de construir en 1940 pero fue consagrada para la celebración del centenario de haber sido elevada Managua a ciudad, en julio de 1946. Las esculturas son obras del español Alfonso Sabater.
CATEDRAL CON HISTORIA
La Catedral de Managua está ligada a la dinastía somocista. La adulación y el servilismo dieron lugar a espectáculos en los que el templo fue también escenario para los caprichos de Anastasio Somoza García. A su hija Lilliam la puso en el billete de un córdoba con una pluma en la cabeza, pero el colmo fue que se le coronara como Reina de la Guardia Nacional.
La coronación se realizó en enero de 1937, en la Catedral, donde el arzobispo Lezcano y Ortega le puso una corona que al decir popular era la que tenía la imagen de la Inmaculada Concepción. Todo indica que la versión no es cierta pero sirvió para empañar su imagen. Falleció el 6 de enero de 1952. Tuvo solemnes funerales con asistencia de sectores populares que no olvidaron su presencia entre los damnificados del terremoto del 31 de marzo de 1931, caminando entre cadáveres y escombros. Sus restos están ahora en la iglesia de Santa Ana.
El mismo día que falleció Monseñor Lezcano y Ortega, asumió como arzobispo Monseñor González y Robleto, nombró como su obispo auxiliar a Monseñor Carlos Borge y Castrillo. Se inició la más abierta manipulación política entre el clero nicaragüense y el sector gubernamental, en el que los privilegios sobraron para los que ejercieron como capellanes militares.
En septiembre de 1956, la muerte de Somoza García, es una prueba. Los imponentes funerales, las palabras de exaltación al dictador desde el púlpito, provocaron un repudio, más cuando las cárceles estaban llenas de ciudadanos que sufrían terribles torturas. Los herederos, Luis y Anastasio, también heredaron las buenas relaciones con la Conferencia Episcopal, con excepción del obispo de Matagalpa, Monseñor Octavio José Calderón y Padilla.
El 17 de enero de 1966 fue nombrado otro obispo auxiliar, Monseñor Donaldo Chávez Núñez, se inició la lucha por la sucesión del anciano arzobispo, quien falleció el 18 de junio de 1968. Sepultado en las bóvedas de Catedral, después del terremoto del 23 de diciembre de 1972 sus restos fueron trasladados a Chinandega. Días antes, el 5 de junio había sido nombrado administrador apostólico de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Julián Barni.
El sacerdote franciscano trajo grandes cambios, pese a la oposición del clero ultraconservador. Logró celebrar el Primer Encuentro Pastoral, en los meses de enero y febrero de 1969. El Concilio Vaticano II vino a confrontar, era evidente que obispos como Oviedo y Reyes, García y Suárez, Borge y Castrillo seguían viviendo en el Concilio de Trento, sin embargo la Arquidiócesis respiró aires más sanos y cristianos.
En abril de 1970 es nombrado arzobispo Monseñor Miguel Obando y Bravo. A inicio de la década de 1970, se dan nuevos hechos en Catedral, cuando estudiantes universitarios, en protesta por las torturas en contra de los presos políticos, se tomaron el templo en dos ocasiones. La última acción de protesta fue la noche del 22 de diciembre en el atrio de Catedral, horas después ocurrió el terremoto.
* Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.