La familia Laguna Silva ofrece una serenata a la madre fallecida.

Homenaje a las madres ausentes

Miles visitan los cementerios en el Día de las Madres Hilda Rosa Maradiaga C. Un grupo de mariachis cantaba Amor eterno alrededor de una sepultura, en el cementerio Periférico, la mañana de ayer. También cantaron Teresa y otras canciones. Los hijos y nietos de la difunta, con caras tristes y una que otra lágrima, también […]

  • Miles visitan los cementerios en el Día de las Madres

Hilda Rosa Maradiaga C.

Un grupo de mariachis cantaba Amor eterno alrededor de una sepultura, en el cementerio Periférico, la mañana de ayer. También cantaron Teresa y otras canciones. Los hijos y nietos de la difunta, con caras tristes y una que otra lágrima, también cantaban.

Teresa Silva murió hace dos años. En vida sus doce hijos le ponían serenatas los días de las madres. “A ella le encantaba y siempre pidió que cuando muriera no la lloraran y le siguiéramos poniendo serenata”, cuenta su hija Olga Laguna.

La familia ayer estuvo en el cementerio desde las 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. “Qué vamos a hacer en la casa un día como éste si ella no está?, mejor pasamos acompañándola y recordándola aquí. No nos gusta venir a dejar flores en carrera, como por compromiso”, explicó.

Esta numerosa familia tiene una manera muy singular de rendir homenaje a la madre ausente. Pero igual que ellos, miles de ciudadanos visitan los cementerios para enflorar y rendir homenaje a las madres fallecidas.

“Es una tradición. A la madre se le recuerda siempre. Viva y muerta”, dice Reyna Díaz, quien lleva 21 días de las madres llevando flores a la sepultura donde se encuentran los restos de su mamá, en el Cementerio General.

Para quienes recién perdieron a sus madres esta visita resulta aún más dolorosa. Es el caso de Aryeri del Carmen Romero, quien lloraba desconsolada en la sepultura de su abuelita, quien la crió y murió hace un mes.

TRADICIONAL VISITA

Rigoberto Muñoz, administrador del Cementerio General, dijo que esperaban la visita de 25 mil contribuyentes en ese campo santo, donde igual que el Día de Difuntos, es tradición la asistencia masiva.

Este cementerio contó con el apoyo de 15 efectivos entre policías de tránsito, brigadas especiales y oficiales para regular el tráfico y garantizar la seguridad ciudadana.

La asistencia el Día de las Madres es menor a la del día de difuntos, pero igualmente el cementerio lucía lleno de visitantes que iban y venían con flores, corazones, cruces y coronas.

Los arreglos florales se encontraban desde cinco hasta 20 córdobas, mientras que la nieve estaba a tres por cinco córdobas. Para quienes deseaban poner una serenata el precio era de 700 córdobas por siete canciones.

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