Josué Bravo
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Detienen a cura por crimen de periodista
Josué Bravo
El sacerdote costarricense Minor Calvo, quien es sospechoso de ser uno de los autores intelectuales del crimen del periodista tico-colombiano Parmenio Medina, ocurrido en julio del 2001, fue detenido ayer nuevamente por autoridades judiciales de Costa Rica.
Calvo fue detenido cerca de las tres de la tarde en los tribunales de Heredia, mientras se encontraba en una audiencia judicial junto a su abogado defensor y otros sospechosos del crimen de Medina.
El sacerdote ya había sido detenido a finales de diciembre pasado junto al empresario Omar Chávez, porque ambos son sospechosos de ser autores intelectuales del crimen del periodista.
En ese momento las autoridades judiciales dictaron seis meses de prisión preventiva para Calvo, pero en marzo anterior quedó bajo libertad condicional.
El abogado de Calvo, Moisés Vicenzi, dijo que la nueva detención de su defendido era arbitraria y que esta nueva acción de la Fiscalía era “un teatro y una gran mentira”.
Extraoficialmente se informó que aparentemente esta nueva detención de Calvo se debe a que el sacerdote intimidó a la testigo María Dania Garita Aguilar, quien en dos ocasiones varió la versión de los hechos.
Garita Aguilar reside en Nicaragua, y fue traída por la Fiscalía de Costa Rica meses atrás para que atestiguara sobre este homicidio.
Garita Aguilar en una de sus declaraciones habría comprometido a Calvo y en otra la desmintió. Extraoficialmente los medios locales informaron que ella varió la versión inicial el 26 de mayo en los tribunales de Heredia, aduciendo que fue amenazada por Calvo.
Estas supuestas amenazas de Calvo violan las condiciones por las que fue puesto en libertad, considera la Fiscalía, por lo que anoche el juez del caso decidía si le revocaba el beneficio de libertad condicional al sacerdote para que continúe cumpliendo la prisión preventiva en una cárcel de Alajuela.
Los abogados Álvaro Jiménez y Perla Chávez también quedaron a las órdenes de las autoridades, porque se presume que ellos habrían negociado con Garita Aguilar para que cambiara la versión que involucraba al sacerdote.
La Fiscalía sostiene que tanto Chávez, quien se encuentra en prisión, como Calvo, ordenaron y pagaron por el crimen, que fue planeado y ejecutado por varios criminales costarricenses, nicaragüenses y colombianos, quienes también se encuentran en prisión.