- Ricardo Mayorga es un temible rival
Edgard Tijerino M.
Regresar al ring después de un prolongado retiro representa un riesgo para cualquier púgil.
Sobre todo cuando se trata de enfrentar a un atropellador temible por ser impredecible, dueño de un golpeo potente y una resistencia inoxidable, como lo es el siempre atrevido pinolero Ricardo Mayorga.
Naturalmente, lo sabe muy bien Félix “Tito” Trinidad.
Hace unos días, vi cómo Antonio Tarver con un solo golpe, una izquierda que viajó desde Roma a Nueva York y explotó como el Vesubio en la quijada del súper-peleador calificado como el mejor del planeta libra por libra, terminó el combate en el segundo asalto.
Todos nos asombramos viendo a Jones no sólo derribado, sino destrozado por dentro y por fuera, incorporándose aturdido, como si hubiera sido lanzado contra una montaña.
Ésa es una advertencia para Trinidad.
Mayorga es un crucigrama muy difícil de resolver entre las cuerdas. Pueden preguntarle sobre eso a los ex campeones Andrew Lewis y Vernon Forrest. Esos vídeos ya deben estar siendo estudiados por Trinidad.
¿Hará Trinidad una pelea elusiva como la realizada deslucida pero eficazmente por Cory Spinks?
No, descarten eso.
Trinidad ha sido esencialmente un peleador agresivo que trata de sacar el máximo provecho a las combinaciones de sus golpes rectos y dañinos, y si no se replegó frente al castigo de Bernard Hopkins, tampoco lo hará mientras trata de descifrar a Mayorga.
Hay una significativa doble ventaja para el nica: con su forma de agredir es terriblemente difícil poder detectar sus ángulos de tiro y variedad de posiciones. Además, el tiempo de “congelamiento” de “Tito” con sólo una pelea intrascendente con Cherifi en tres años.
¿Será capaz Trinidad de regresar tan impresionantemente como lo hizo Ray “Sugar” Leonard después de dos años y medio de retiro para vencer a Marvin Hagler, sumergiéndonos en el mar de la incredulidad?
Una vez fracasado el proyecto de la soñada revancha con De la Hoya, y destruida la posibilidad de tomar un reto de Mosley, apareció Mayorga en pantalla quien es una de las grandes atracciones del momento en el debilitado boxeo mundial, justo cuando tenía que salir de welter por problemas de peso y saltar hasta las 160 libras.
¡Qué bueno por Don King! Dos de sus hombres a mano para un gran show.
Tanto Trinidad como su padre han tenido el cuidado de no subestimar a Mayorga. Ellos están conscientes que Ricardo es “duro de matar” y, por supuesto, una amenaza rugiendo para cualquier rival.
Su mejor arma, sin duda, es su boxeo incontrolable, fuera de todos los manuales, incluso los que se dedican a rarezas.
Así que, vista la pelea desde cualquier butaca, “Tito” peligra.
LO MÁS DIFÍCIL
En el repaso de la fulgurante trayectoria de Trinidad, hay tres peleas de complicaciones mayúsculas.
Ese empate discutible con Oscar De la Hoya en el Mandalay de Las Vegas, el 18 de septiembre de 1999. De la Hoya cambió de estrategia en los últimos cuatro asaltos y facilitó que “Tito” tomara el centro del ring y asumiera la iniciativa. Antes de eso, el boricua estaba atrás en todas las tarjetas.
El sufrimiento ante Fernando Vargas en diciembre del 2000. “Tito” casi lo noquea en el primer round, Vargas reaccionó, tumbó a Trinidad y lo obligó a infernales cambios de golpes antes de ser noqueado técnicamente en el asalto 12.
Su estrepitosa y dolorosa derrota ante Bernard Hopkins, en el Garden de Nueva York en el cierre del mes de septiembre del 2001. Todo lo que intentó “Tito” fue inútil. Hopkins tenía los diferentes antídotos.