¿Y el plan país para Nicaragua?

Víctor Potosme* Roman, Times, serif»>Opinión económica ¿Y el plan país para Nicaragua? Víctor Potosme* La AID aprobó en agosto de 2003 el Plan de País para USAID/Nicaragua, en el que se expresa la política y estrategia de la agencia norteamericana con respecto a la ayuda para Nicaragua. La misión norteamericana, con el Plan de País, […]

Víctor Potosme*

Roman, Times, serif»>Opinión económica

¿Y el plan país para Nicaragua?


Víctor Potosme*




La AID aprobó en agosto de 2003 el Plan de País para USAID/Nicaragua, en el que se expresa la política y estrategia de la agencia norteamericana con respecto a la ayuda para Nicaragua.

La misión norteamericana, con el Plan de País, se ha planteado concentrarse en aquellos esfuerzos que abonen a la libertad económica y social, la gobernabilidad y la implementación de políticas que atiendan las limitaciones clave para el desarrollo de nuestro país, teniendo como referente lo que se conoce como la Cuenta Reto del Milenio (MCA, siglas en inglés)

El Plan País de la AID tiene como marco de intenciones los objetivos estratégicos que la agencia tiene a nivel regional: lograr gobiernos más receptivos y con mayor transparencia; el fortalecimiento del Estado de dDaciones, políticas y regulaciones que animen el comercio y la inversión; empresa privada más competitiva y orientada al mercado; una población más saludable y educada.

Puestos en esa perspectiva, el organismo norteamericano está claro que Nicaragua necesita acelerar el ritmo de la reforma económica y social, para poder beneficiarse de las nuevas oportunidades que ofrece el Cafta. Y agrega, “… pero el crecimiento y la prosperidad de Nicaragua sólo se darán en el contexto de la gobernabilidad y la integración regional…”(USAID/Nicaragua Plan de País, en apoyo de la estrategia regional para Centroamérica y México 2003-2008, pág. 1, Agosto 2003)

Es admirable la inversión hecha por la AID en el diagnóstico de país, igualmente plausible las áreas de cooperación puestas a disposición de la sociedad civil y el Estado nicaragüense, para avanzar, por ejemplo, en temas como gobernabilidad e integración regional.

¿Cuán efectiva y rentable podrá ser la inversión de la AID en el tema de gobernabilidad en el mediano plazo? Tomando en cuenta —según el mismo organismo— que Nicaragua presenta un escenario caracterizado por:

** Los niveles reales del PIB e ingresos per cápita son menores que los de la década de los años sesenta y el poco crecimiento económico de 7.45 % alcanzado en 1999, cayó a un 1 % en 2002.

** Aproximadamente tres cuartas partes de la población vive con menos de 2 dólares al día.

** El desempleo y subempleo pasa la frontera del 50 por ciento.

** La distribución del ingreso es una de las más desiguales del mundo.

Si nos detenemos en ese planteamiento, resulta un asertivo silogismo: habrá crecimiento y prosperidad en Nicaragua, sí y sólo sí, existe gobernabilidad e integración regional.

¿Cómo hacer posible un mínimo plan de país, si la sociedad nacional, el ciudadano de a pie, es un rehén de los intereses quienes podríamos decir que son los nietos de históricos caudillos. En respuesta, el campesino se toma la carretera para ver si logra una dádiva de los líderes políticos y de los funcionarios del Gobierno. El universitario se toma las calles a punta de morteros. El ciudadano en general se vuelve indiferente a la ley, cuando los fallos judiciales no son el resultado de la aplicación de la jurisprudencia sino de los intereses o conveniencia de los que manejan y/o están detrás del poder. Peor aún más, cuando las autoridades policiales son susceptibles de cuestionamientos de corrupción? ¿Se podrá creer en la Ley y las instituciones?

Si se trata de fortalecer la gobernabilidad, ¿porqué la cooperación, especialmente las agencias preocupadas por el tema, no favorecen a los movimientos genuinamente populares?

Todo lo invertido hasta ahora, por omisión o convicción parece validar a la clase política corrupta, grosera e inescrupulosa.

Fluye el dinero a pesar de las evidencias, en los malos manejos de dineros, del abuso de poder, de las mentiras. Pero se firman convenios y desembolsa dinero: entre 1997-2001, Japón y Estados Unidos proporcionaron un promedio aproximado de 50 millones de dólares anuales; Suecia y Dinamarca desembolsaron 22 millones y 21 millones de dólares anuales; otros países nórdicos ayudan en el rango de los 5 millones de dólares anuales.

La Unión Europea en el 2003 planificó un programa anual de 50 millones de dólares, que está ejecución; y el BID, proyectó compromisos promedios de 100 millones de dólares anuales entre 2004 y 2006 y como si fuera poco el Banco Mundial aprobó préstamos anuales por el orden aproximado de 40 millones de dólares entre 2003-2006.

Para Donald Trump esas cifras podrían ser un tanto insignificantes. Para la actual clase política nacional, es objeto de disputas, apropósito de poder manejar esos dineros.

Al ciudadano se le receta más impuestos y menos prosperidad salarial. En consecuencia, más miseria social, educativa y de salud.

Sería interesante que las agencias de cooperación apoyen una estratégica aspiración de la gente del campo y la ciudad: animar un relevo generacional de la clase política actual, empoderada de la institucionalidad estatal y partidaria, convencida que ella, y sólo ella, puede y debe manejar las riendas de este empobrecido y lindo país.

Amigos cooperantes, el Plan de País de Nicaragua debe comenzar por el relevo generacional de la clase política actual. El silogismo podría ser: en Nicaragua habrá gobernabilidad y condiciones para integrarse al mercado regional, si cuenta con una clase política genuinamente nueva.

* El autor es periodista independiente

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