José Antonio Poveda Salvatierra*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
El comercio de servicios en el contexto de la integración
José Antonio Poveda Salvatierra*
La informática, los seguros, la televisión, el cine, el procesamiento de datos, la publicidad, el transporte, el turismo, los servicios profesionales, las telecomunicaciones son actividades económicas de renovada actualidad y objeto de acalorados debates. Gobiernos, académicos y organismos internacionales, entre otros, han replanteado sus posiciones al respecto. Históricamente, la aproximación al tema no ha sido sencilla debido en parte, a la falta de consenso para determinar el concepto de servicios, las dificultades para medirlos y la indefinición entre los comerciables y los no comerciables.
La distinción entre los servicios y los demás sectores económicos se remonta a los fisiócratas, a Adam Smith y Karl Marx, aunque el mayor interés de estos autores era el análisis de la producción de bienes materiales. El famoso distingo entre sectores productivos e improductivos sesgaba la dimensión real del tema.
La idea de que los servicios constituyen un elemento clave del desarrollo y las relaciones económicas entre las naciones, unida a la creciente dependencia externa asociada al suministro de nuevos servicios estratégicos como los vinculados a las redes internacionales de información y procesamiento de datos, ha motivado que los países desarrollados y en desarrollo vean las iniciativas internacionales sobre servicios desde perspectivas distintas, por dos causas fundamentales: a) es un tema nuevo en los acuerdos internacionales y las reglamentaciones aún están elaborándose; por tanto, sería muy arriesgado que los países centroamericanos dejaran solos dicha normatividad; b) las naciones desarrolladas, en especial Estados Unidos, buscan consolidar el crecimiento del sector con el argumento de que su ventaja comparativa está ahora en las esferas consideradas nuevas. Así , ese país exige a sus socios ceder terreno en los servicios, puesto que, desde su punto de vista, ya hizo lo propio en la comercialización de bienes.
Gracias a los acuerdos de la Ronda de Uruguay aprobados en abril de 1994, el comercio internacional cuenta con reglas más avanzadas y universales, por lo que se espera mayor certidumbre. Sin embargo, esos acuerdos y sus efectos institucionales, el reemplazo del GATT por la Organización Mundial del Comercio (OMC), deberán ratificarlos las asambleas legislativas de los países miembros, para su obligatoria observancia.
Es necesario formular una concepción renovada de la cooperación regional en materia de servicios. Algunos objetivos que se deberían considerar son los siguientes:
1) Modernizar los servicios y ampliar su aporte al desarrollo económico y social de la región. Para ello deberán reasignarse recursos y factores, así como incorporar la dimensión adecuada de los servicios en los planes y políticas económicas nacionales.
2) Valorar y precisar el peso específico de los servicios comerciables internacionalmente en cada economía; ello permitirá ubicar posibles mecanismos de cooperación que reconozcan los grados de desarrollo y, por tanto, la necesidad de otorgar trato diferenciado a algunas de las economías de la región.
3) Convertir los servicios en un agente dinámico que contribuya a revitalizar las experiencias de integración; y cooperación regional y subregional.
4) Consolidar los compromisos multilaterales, regionales y bilaterales encaminados a minimizar las rigideces de la balanza de pagos, asociadas con la estructura tradicional del comercio internacional de servicios de América Latina.
Sobre este particular deben considerarse dos aspectos de vital importancia: la necesidad de la cooperación en materia de servicios en Nicaragua y la región centroamericana y precisar en qué esferas. El primer punto no está a discusión, por lo cual enseguida se señalan los aspectos que podrían comprender las esferas de cooperación: a) facilitar el comercio de servicios mediante la homologación de las normas y procedimientos regionales; b) definir y adoptar modelos para la prestación conjunta de servicios; con ello se fortalecerían los existentes en los sectores de telecomunicaciones y los acuerdos financieros y monetarios para reforzar el comercio de bienes; c) promover la colaboración entre empresas multinacionales de la región, lo que permitiría a las empresas centroamericanas unir esfuerzos para establecerse con capitales mixtos; d) determinar un conjunto de servicios prioritarios para el desarrollo de la región que sería inicialmente objeto de cooperación, y e) en virtud de los acuerdos de Nicaragua, los países centroamericanos y Estados Unidos con el TLC se determinará, además de la interempresarial, la cooperación entre instituciones académicas y asociaciones gremiales.
Existe consenso sobre la importancia de los servicios en el desarrollo económico de las naciones, aunque esa función parece ser soslayada por algunas economías de América Latina debido a la falta de conocimiento del tema, por parte de los instrumentadores de la política económica, los investigadores y las asociaciones gremiales. Sólo en los últimos años se ha realizado una serie de investigaciones en la región, especialmente por parte de la SICA, Corte Centroamericana, SIECA, CEPAL, BID, Banco Mundial. Además de este esfuerzo, es preciso elaborar diagnósticos sobre los sectores de servicios denominados prioritarios para el desarrollo nacional y regional, tales como la telemática (telecomunicaciones e informática), de gran importancia como generador de los nuevos servicios; los de infraestructura básica (energía, agua potable, comunicaciones, etc.); los financieros (seguros bancarios, mercado de capitales); el turismo en sus diversos componentes (restaurantes, hoteles, agencias de viajes, etc.); los transportes (aéreo, terrestre, marítimo), y los servicios profesionales (auditorías, publicidad). Además de ellos, es preciso homologar las leyes y la normatividad sobre el comercio de servicios en la región, a fin de facilitar las operaciones internacionales de intercambio. Se debe tener presente, que en un entorno de globalización y de bloques regionales es muy peligroso para un estado nacional liberar el intercambio de bienes, sin que ocurra una adecuación a la realidad de cada país de la región centroamericana en el comercio de servicios.
* El autor es Vicedecano. Facultad de Derecho. UNAN-León. Catedrático. Derecho Internacional