Rafael Alonso Ocampo
En LA PRENSA del jueves 20 de mayo, en la sección Economía se informó que el Banco Mundial ha prestado a Nicaragua siete millones de dólares a 40 años de plazo, con 10 años de gracia, para fomentar los recursos a las microempresas y gente de escasos recursos. Este préstamo llegará a Nicaragua con una suavidad financiera de parte del Banco Mundial, pero al pasar por las instituciones del Estado se convertirán en la usura autorizada por el “Gobierno de la nueva era”.
En abril pasado, cuando estuve de visita en Nicaragua, a un familiar le ofrecieron un préstamo en una compañía financiera. Yo le dije al familiar que la financiera “Confía” se quedará con su casa de habitación cuando le sea imposible pagar el usurero interés del 4.99 por ciento mensual, autorizado por el Gobierno de la nueva era, a pesar de que este mismo obtiene dinero con una suavidad financiera y luego lo pone a disposición de la población con un interés arrasador.
En la actualidad, los préstamos a largo plazo en la banca comercial de Estados Unidos oscilan entre el 4.5 y el 6 por ciento anual. Pero si el Gobierno de la nueva era obtuvo el préstamo del Banco Mundial al 4.99 por ciento anual, ganaría once veces su valor al prestarlo al 4.99 por ciento mensual, empobreciendo más al ya empobrecido micro-empresario nicaragüense. A ese interés hay que agregarle el deslizamiento que a diario sufre el córdoba con respecto al dólar estadounidense.