Carol MunguíaCorresponsal / Chinandega
Después de ocho días de luchar por recuperar su salud, murió Alfredo Berríos Lola, de 83 años, el más afectado de la explosión de un cargamento de pólvora, ocurrido durante las peticiones de fe, de los productores de El Viejo, a San Isidro Labrador.
El cadáver de don Alfredo, llegó a tempranas horas a su ciudad natal, luego que durante más de una semana luchó contra la muerte, después que la explosión cercenara sus miembros inferiores y le dejara quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo.
“Ignoraba que le habían amputado sus pies, esta noticia le deprimió más y el cuadro clínico se complicó en las últimas 48 horas, dijo un familiar.
El anciano, peregrino de la Virgen del Hato, durante muchos años, resultó lesionado junto a tres personas más, cuando reventaba cohetes y morteros, durante la celebración de San Isidro, patrono de los agricultores y a quien siempre se le recurre para implorar buenas cosechas.
El también caballero de la hermandad de la Virgen del Trono, Patrona de Nicaragua, don Alfredo Berríos Lola, recibió la mayor parte del impacto del estallido del material pirotécnico. “Fue una amputación traumática de sus dos pies”, dijeron los médicos, cuando decidieron por su propia mejoría, trasladar al paciente a un hospital capitalino.
Desde ese entonces el pronóstico de vida era reservado por las quemaduras y porque este tipo de lesiones, casi siempre afectan órganos importantes como es el riñón.
Los otros heridos de gravedad fueron Aldo Meléndez Ordóñez, de 39 años, quien resultó con quemaduras de tercer grado, junto a Félix Ernesto González Dávila, de 16 y Juan Gustavo Guevara Meléndez, de 36 años, se han recuperado satisfactoriamente.
La comunidad cristiana del Santuario Nacional recibió con pesar la muerte de uno de sus activistas y con actitud muy positiva manifestaron que sin sus pies, que le hacían andar kilómetros enteros en el periplo de la Virgen del Hato, no podría hacer más caminatas y que “era la voluntad de nuestro Dios Padre”, dijeron.
Todavía el Cuerpo de Bomberos de El Viejo, espera que la Policía Nacional o el Ministerio de Gobernación regulen la manipulación de la pólvora, para evitar tragedias, que enlutecen a la familia nicaragüenses.