- No fijó fecha para la salida de las tropas estadounidenses de Irak y esboza a modo general traspaso de poder a nuevas autoridades
- Anuncia destrucción de la infame cárcel de Abu Ghraib, donde soldados torturaron a prisioneros iraquíes
Agencias
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, delineó el lunes los planes para devolver la soberanía a Irak en un discurso que tuvo como objetivo contener la erosión del respaldo público a su política en la nación árabe.
En busca de despejar las crecientes dudas sobre la ocupación, el presidente declaró anoche que Estados Unidos permanecerá en ese país árabe del Golfo Pérsico hasta instaurar la libertad y la democracia.
Bush pronunció ayer un discurso en la Escuela de Guerra del Ejército, en Carlisle (Pensilvania), en el que expuso las líneas maestras de la estrategia de EE.UU. para la transición en Irak con el objeto, por un lado, de tranquilizar a la inquieta opinión pública interna, y de tratar de recabar un mayor apoyo internacional, por otro.
Bush, aseguró que “derrotaremos al enemigo y defenderemos este territorio duramente ganado para el reino de la libertad”.
“Nos esperan días difíciles. El camino puede parecer caótico, pero seguimos centrados y ningún poder del enemigo va a parar nuestros progresos”, afirmó el presidente, en un discurso sin grandes sorpresas y que las grandes cadenas de televisión de EE.UU. no transmitieron en directo, algo que se limitaron a hacer las de noticias por cable.
DESTRUIRÀN CÀRCEL DE ABU GHRAIB
El gran anuncio del presidente fue avanzar la futura demolición de la prisión de Abu Ghraib, que se ha convertido en el símbolo de las torturas de soldados de EE. UU. contra reclusos iraquíes.
Esta cárcel, afirmó Bush, “se convirtió en un símbolo de conducta vergonzante por parte de unos pocos soldados estadounidenses que deshonraron a nuestro país y despreciaron nuestros valores”.
“Con la aprobación del Gobierno iraquí demoleremos la prisión de Abu Ghraib, como un símbolo apropiado del nuevo comienzo en Irak”.
¿MÁS TROPAS?
Actualmente, hay en Irak 138 mil soldados estadounidenses, unos 20 mil más de los que preveía el Pentágono, que tuvo que aumentar la cifra ante la oleada de violencia registrada en abril pasado en el “triángulo sunita” y el levantamiento de milicias chiítas en el sur del país.
El presidente abrió la puerta a un posible envío de más soldados, al indicar que si los mandos deciden que “necesitan más tropas, obtendrán más tropas”.
Ayer, Londres y Washington presentaron el borrador de una resolución de la ONU en torno, precisamente, a esa fuerza multinacional. EE.UU. pretende retener el mando central de una fuerza de paz que estaría la menos un año más.
En su discurso, el primero en una serie sobre Irak que pronunciará en las próximas seis semanas, Bush no quiso fijar fechas para la salida de las tropas de su país de Irak.
NEGROS NUBARRONES
Apenas cinco meses antes de las elecciones, el presidente George W. Bush enfrenta en Irak un panorama sombrío de crecientes bajas, aliados renuentes y furia árabe.
Para consternación de la Casa Blanca, los problemas en Irak han sepultado noticias de una mejoría económica en Estados Unidos y colocado la situación iraquí en la cima de la lista de preocupaciones de los ciudadanos.
Esas ansiedades han contribuido a que el índice de aprobación de Bush esté en sus niveles más bajos de su presidencia y despertado serias dudas sobre su manejo de la crisis.
Todo ello representa un problema político grave para un presidente que busca un segundo término.
“El globo se está desinflando’’, dijo Kathryn Dunn Tenpas, analista política de la Brookings Institution. “El apoyo que tenían está bajando. Tienen que hacer algo para evitarlo’’.
A la defensiva, Bush pronunció un discurso a la nación el lunes para tratar de convencer a los estadounidenses de que él tiene un plan preciso para acabar con el caso y producir un Irak pacífico y democrático. Pero incluso cuando el presidente preparaba su discurso, la Casa Blanca no pudo decir el precio que el país tendrá que pagar, en dinero y vidas, ni cuánto tiempo las tropas van a tener que permanecer en Irak.
Hasta ahora, las palabras no han sido suficientes para convencer al mundo sobre lo correcto de la estrategia de Bush.
“Eso va a ser determinado por los acontecimientos en Irak’’, dice Merle Blank, profesor de ciencias políticas de la Universidad Emory. “Obviamente, no están bajo su control. Uno no puede resolver con palabras lo que está sucediendo en Irak’’.
Casi 800 estadounidenses han muerto desde que Estados Unidos invadió Irak bajo la premisa de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva que representaban una grave amenaza para Estados Unidos y el resto del mundo. Más de un año después, no se han hallado indicios de esas armas.
Terence Hunt/Anàlisis noticioso AP
SOBERANÍA, PERO TROPAS QUEDARÁN
En lo que respecta a la transición, Bush enumeró “cinco pasos” para “ayudar a Irak alcanzar la libertad yla democracia”: el traspaso de la autoridad a un gobierno soberano iraquí, el establecimiento de la seguridad, la reconstrucción de la infraestructura, un mayor apoyo internacional y la celebración de elecciones.
En este sentido, el presidente anunció que el enviado especial de la ONU en Irak, Lajdar Brahimi, dará a conocer los principales integrantes del gobierno de transición esta misma semana.
Este nuevo gobierno, que asumirá el poder el próximo 30 de junio, estará formado por un presidente, dos vicepresidentes y un primer ministro al cargo de un Ejecutivo de 26 carteras.
Tras la devolución de la soberanía, resaltó el presidente, las tropas de EE.UU. y de la coalición que le apoya permanecerán en Irak bajo mando estadounidense y como parte de una fuerza multinacional aprobada por la ONU.
DECRECE APOYO
Cinco meses antes de las elecciones presidenciales, los problemas en Irak han llevado la popularidad de Bush al nivel más bajo durante su gobierno de más de tres años, y han generado cada vez más dudas sobre el manejo dado a la guerra. Algunas encuestas recientes le dan apenas 41 por ciento a apoyo.