Neyra Fátima Fornos Salazar
Muchas personas que están como candidatas a ocupar cargos en los gobiernos locales tienen aires de triunfalismo a sabiendas que la lucha estará reñida porque existen muchas necesidades insatisfechas y hay desgaste político por el ejercicio del poder. La humildad debe prevalecer en un candidato aunque considere que el partido político que lo nomina es fuerte.
Un candidato debe poseer carisma, capacidad de relacionarse directamente con el votante, decisión, credibilidad, habilidad para hacer acuerdos políticos con otras fuerzas que tengan representación. Nunca se debe menospreciar al adversario. Si se considera que puede ganar sin establecer acuerdos con partidos políticos pequeños hay que demostrar que se tiene capacidad de vender lo que se considera la mejor opción.
Algunos partidos políticos grandes creen que pueden ganar solos y se jactan de su voto cautivo. Se puede engañar a una persona una vez, dos veces pero no todo el tiempo. Existe una máxima que dice que “débil es aquél que deja que sus sentimientos determinen sus actos; fuerte es quien obliga a sus actos a dominar sus sentimientos. La verdad es que los partidos deben modernizarse utilizando estrategias de marketing y no quedarse en antiguas prácticas que no tienen razón de existir.