Fátima Tórrez González/Especial para LA PRENSA
Las armas que utilizan las agrupaciones juveniles han sufrido diversos cambios, desde la unión de dos simples tubos utilizados como lanzamorteros, hasta “pistolas” de madera pero con balas de verdad, utilizando tiros de calibre 22.
Una de estas armas hechizas le fue ocupada a Edgard Antonio Joya Zamora, de 20 años, el miércoles pasado, cuando se dio un enfrentamiento entre dos grupos a pedradas y balazos en el kilómetro 15 de la Carretera Sur, en la entrada al Cañón en una zona llamada Tres Muelas.
Al momento que se daba la alteración al orden público, las autoridades del Distrito Tres de la Policía Nacional se hicieron presentes, y los jóvenes intentaron darse a la fuga. En la persecución dentro de unos matorrales, únicamente se logró detener a Joya Zamora, quien fue puesto en libertad horas después al no haber denuncia en su contra.
“Meses atrás las armas hechizas que ocupábamos eran rústicas, al punto que para impulsar la bala utilizaban un hule tipo honda; ahora tienen un resorte para hacer presión y la bala salga más rápido, también copian o la fabrican al estilo de una pistola verdadera, para que en la oscuridad de la noche no sea bien distinguida por la víctima”, aseguró el inspector Francisco Paguaga, Segundo Jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de Policía.