- Aún permanece en la Sala de
Cuidados Intensivos del Hospital “La Mascota”, tras recibir un balazo accidentalmente de parte de su vecino - Provocador de grave incidente también se encuentra estable en el Hospital Roberto Calderón
Elízabeth Romero
Aunque aún permanece en la Sala de Cuidados Intensivos del Hospital “La Mascota” tras el balazo accidental recibido el pasado jueves en una de las calles del barrio Lomas de Guadalupe, el niño Tristan Alexander Aguilar Arauz, de tres años, se encuentra fuera de peligro.
La jefa de esa sala, doctora Miriam Chamorro Lacayo, explicó que el orificio de entrada fue en la parte posterior del abdomen y le perforó el intestino delgado, el colon descendente y provocó una lesión leve en el riñón izquierdo.
“Ya se le hizo ultrasonido de control, la lesión del riñón no ha incrementado, es una laceración, es una acumulación de sangre circunscrita de pequeños tamaños”, dijo Chamorro, tras señalar que los cirujanos lo trasladaron a esa sala para vigilancia de las primeras 48 a 72 horas de su operación, “pero las lesiones no han puesto en riesgo la vida del niño después de la cirugía”.
La madre del niño Maribel Verónica Aguilar Pineda se siente culpable por lo ocurrido. Mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas, señala: “Imagínese, yo no debí haber dejado a mis hijos solos; no le hubiera ocurrido eso”.
Al tiempo que exime de responsabilidad a Reynaldo Arias Torres, quien de forma accidental lesionó de un balazo al menor de sus cuatro hijos, cuando el pequeño quedó en medio de las balas que éste disparaba contra Félix Ramos, que le amenazaba con un machete. La mujer está consciente de que el hombre nunca tuvo la intención de dañar a su vástago y además sus vecinos siempre la han apoyado.
Aguilar dijo que no acusará ante la Policía a su vecino. “Imagínese, él es padre de familia, ella es madre y tiene sus hijos… y si se muriera mi hijo, que Dios no lo quiera, yo tampoco pediría eso (cárcel)”,
Dijo temer por la custodia de sus pequeños hijos, al enterarse las autoridades que los dejaba solos para irse a trabajar a una empresa de la zona franca, donde labora 11 horas diarias.
“No he dejado de trabajar para mis hijos”, lloró la mujer, tras relatar que el padre de sus dos primeros hijos falleció y hace un poco más de dos meses, el padre de los dos pequeños la abandonó por otra mujer y aunque ha tenido ayuda de su suegra, no es suficiente.
Ahora la mujer está decidida a que dejará el trabajo en la zona franca, donde obtiene un ingreso entre 400 a 600 córdobas quincenal, para cuidar al pequeño Tristan Alexander.
NO RECUERDA NADA
Félix Ramos Sosa, de 44 años, la persona señalada como la que originó el fatal incidente, según fuentes del Hospital Roberto Calderón, también está fuera de peligro. Desde la cama del hospital niega que haya provocado el hecho sangriento que por poco cuesta las vidas de un inocente y la suya.
El hombre que trabaja recogiendo chatarra, tampoco aceptó que el violento hecho fue provocado por él, cuando trató de manosear a una niña de 11 años, hija del autor de los disparos que lo mandó al hospital.
Rosa Miriam Urrutia Seas, esposa de Arias, señaló que: “Mi niña está chiquita, son 11 años los que tiene, no es para que me la haya manoseado”, expresó.
Y agregó: “Ese señor parece que es atrevido, ha querido manosear a bastantes niñas en el barrio, y las chavalas están dispuestas a declarar si las llaman”.
DISPUESTOS A AYUDAR
Rosa Miriam Urrutia Seas –esposa de Reynaldo Arias Torres el autor del disparo–, afirmó que ayudarán a la madre del niño. “Ella sabe que nosotros no le vamos a hacer un daño a sus hijos, más bien se los cuidamos”, comentó Urrutia.