Cadetes de la Policía cargan el féretro de Róger Rodríguez Gutiérrez, sepultado ayer en su comunidad natal.

Despiden a oficial asesinado con mortero

Sepelio de Róger Rodríguez estuvo muy concurrido Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZO El clarín y el redoble sonaron tristes a la hora que el cuerpo del suboficial mayor Róger Rodríguez, descendía a su fosa en el cementerio de su comunidad natal San Gregorio, en Diriamba. El sepelio del policía que murió luego que un mortero disparado […]

  • Sepelio de Róger Rodríguez estuvo muy concurrido

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZO

El clarín y el redoble sonaron tristes a la hora que el cuerpo del suboficial mayor Róger Rodríguez, descendía a su fosa en el cementerio de su comunidad natal San Gregorio, en Diriamba.

El sepelio del policía que murió luego que un mortero disparado por estudiantes, explotara en su cuerpo el lunes pasado en Jinotepe, durante la protesta que universitarios mantienen en reclamo al seis por ciento, se realizó ayer. Una misa muy concurrida y un largo recorrido realizado por sus amigos, familiares y compañeros de trabajo, acompañó al féretro de Rodríguez, hasta que fue sepultado durante la tarde.

Muestras de cariño para sus familiares fueron parte del escenario, mientras muchos comentaban sobre su buen comportamiento en la comunidad, su afición por el beisbol y su trabajo como productor desde que era niño. Rodríguez ayudaba a sus padres a sembrar la tierra en una parcelita que poseen en ese lugar.

AYUDABA A SUS PADRES

Al sepelio de Rodríguez, llegó el ministro de Gobernación, Julio Vega, y el primer comisionado Edwin Cordero, director de la Policía Nacional, quienes lamentaron la pérdida e instaron a no continuar con esta ola de violencia que desata la protesta por el seis por ciento.

Julio César Díaz Baltodano, vecino del difunto, dijo que éste era hijo de doña Maura Gutiérrez y Segundo Rodríguez, ambos viven en San Gregorio y eran visitados por su hijo día de por medio. Deja en la orfandad a sus don niñas Maura Rodríguez, de 3 años y Valkiria, de uno; mientras su esposa Yamilet Aragón aún no aceptaba su muerte.

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