Amparo Aguilera
La discusión sobre el salario de referencia nacional puede correr la misma suerte del seis por ciento.
Ayer los líderes sindicales ratificaron su intención de “tomarse” las calles y de seguir el ejemplo de los universitarios, si el Gobierno y los empresarios no proponen a los trabajadores un salario mínimo “digno”.
Esta idea cobró impulso entre los sindicalistas, después que Virgilio Gurdián, titular del Ministerio del Trabajo (Mitrab) y presidente de la Comisión Nacional de Salario Mínimo, suspendiera las negociaciones del cuarto encuentro de la comisión, integrada por el Gobierno, sindicatos y empresarios, de la que se esperaban acuerdos concretos.
Gurdián, explicó que la negociación la suspendió por la “injerencia” de líderes sindicalistas, que entre gritos y golpes en la mesa demandaron a la comisión la aprobación de una propuesta salarial acorde a sus necesidades. Es decir un salario establecido en 1,500 córdobas para el campo y otro de 2,370 córdobas para la ciudad.
POCOS CAMBIOS
Sin embargo, en el encuentro sólo el sector privado replanteó su propuesta. Los empresarios propusieron un incremento del tres por ciento para el sector agropecuario, equivalente a sesenta centavos de córdoba diarios y un cinco por ciento para los ocho sectores económicos restantes, que a juicio de los sindicalistas significa, en promedio, un aumento de un córdoba con veinte centavos diarios.
Martín Vargas, representante de los empresarios, afirmó que estos incrementos para el sector implican un desembolso total de 85 millones de córdobas al año, por lo que tocaría a cada sector negociar la propuesta.
Mientras tanto, el Gobierno mantuvo el aumento del siete por ciento para los empleados públicos, que representa entre un córdoba con ochenta centavos y dos córdobas diarios.
Aunque Gurdián sostuvo que el Ejecutivo tiene la intención de “elevar” la propuesta, sin embargo, no especificó el rango de incremento, pese a que ocho días atrás había dicho que éste sería hasta de un 10 por ciento.
Los sindicalistas por su parte insistieron en mantener su planteamiento inicial a punta de “lucha”, el cual en términos porcentuales implica un aumento del 143 por ciento para el campo y un incremento del 129 por ciento para los sectores laborales urbanos.
ley no camino
Los sindicalistas propusieron una Ley de Salarios que contempla reducir los sueldos de los funcionarios del Gobierno, incluyendo al Presidente de la República, y la suspensión de combustible y tarjetas de crédito a empleados públicos que gozan de estos estímulos. Pero Virgilio Gurdián, ministro del Trabajo, desestimó la oferta porque según dijo, los salarios actuales representan el 40 por ciento de los que existieron en administraciones anteriores.