Ricardo ZúñigaAP
SANTO DOMINGO.- Cuatro años después de dejar la Presidencia en medio de escándalos de corrupción, Leonel Fernández retoma las riendas del gobierno dominicano con el gran reto de levantar un país sumido en una crisis económica y con minoría en el Congreso.
Durante el gobierno de Hipólito Mejía, quien buscó sin éxito el domingo la reelección, la inflación alcanzó el 43 por ciento, el peso perdió más de la mitad de su valor frente al dólar, y miles de personas quedaron desempleadas.
El líder del Partido de la Liberación Dominicana –un neoliberal de 50 años que habla tres idiomas– concentró su campaña en promesas de devolver el país a la bonanza económica que caracterizó su gobierno de 1996 al 2000, reduciendo una nómina pública que aumentó 16 por ciento del 2003 al 2004, refinanciando la deuda externa de 7,600 millones e implantando medidas de austeridad fiscal.
Durante su mandato, la economía dominicana creció 8 por ciento al año, pero también hubo sonados escándalos de corrupción que minaron las posibilidades de triunfo de su partido en los comicios del 2000.
“Va a asumir un gobierno con muchos problemas, tanto internos como externos, y reducir el gasto público, sobre todo el gasto corriente, esa es la gran encrucijada que tiene’’, comentó Porfirio García, rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Para implantar las medidas necesarias para sacar a flote la economía, Fernández se topará con un Congreso ampliamente dominado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de Mejía, una situación que también enfrentó en su pasada administración.
García destacó que el éxito que pueda tener Fernández “tendrá que ser basado en una cultura de diálogo y concertación, no de confrontación’’.
El presidente en funciones del PRD, Tony Raful, aseguró que esa organización no utilizará el Congreso para obstruir las iniciativas de Fernández que busquen estabilizar la economía.
“En la campaña se dijeron muchas cosas, pero lo cierto es que desde el Congreso el PRD busca mejorar las condiciones de vida de los dominicanos, por lo que no nos convertiremos en un obstáculo para eso’’, expresó.
Carlos Altagracia, profesor de la Universidad de Puerto Rico y experto en asuntos caribeños, dijo que el contundente triunfo de Fernández en la primera ronda de las elecciones del domingo debe darle mayor legitimidad a su gestión.
Sostuvo, además, que su triunfo fue un voto de rechazo a la gestión de Mejía y un intento de los dominicanos de aferrarse a una alternativa de cambio.
“Es un voto de castigo al PRD, incluso de castigo a Hipólito’’, comentó Altagracia.
Fernández también enfrentó su cuota de controversia durante su Presidencia, incluyendo la desaparición de 100 millones de dólares de un programa para crear empleos temporales. El mandatario negó cualquier irregularidad, y la investigación finalmente fue detenida.