Casas en construcción en el Empalme de Boaco.

Estadounidense facilita casas a pobres

Se las prometió hace cinco años y ya les está cumpliendo Adelayde Rivas Sotelo Jake Scheideman es el nombre del estadounidense que se ha dado a la tarea de darle un techo digno a 60 familias de escasos recursos, que viven a la orilla del empalme de Boaco. Scheideman visitó Nicaragua en el año 1989, […]

  • Se las prometió hace cinco años
    y ya les está cumpliendo

Adelayde Rivas Sotelo

Jake Scheideman es el nombre del estadounidense que se ha dado a la tarea de darle un techo digno a 60 familias de escasos recursos, que viven a la orilla del empalme de Boaco.

Scheideman visitó Nicaragua en el año 1989, cuando tenía 22 años de edad, sin saber nada del idioma español, ni conocer a ninguna persona. Sólo traía una carta recomendándolo como un joven interesado en visitar el empalme de Boaco y conocer las actividades deportivas de la región.

Antes de regresar a su tierra, prometió construir un estadio en el empalme de Boaco y lo cumplió diez años después, en 1999, cuando también ofreció construirle casas a las familias más pobres de la zona.

“El grupo Solidaridad de Santa Helena, California, ha estado apoyando la causa de Scheideman desde 1999, por lo que el proyecto habitacional prometido ya tiene diez casas construidas y sólo falta levantar 50.

Paul Phelan, de nacionalidad irlandesa, Peter Staley, ingeniero estadounidense, y Luis Contreras, cubano-americano, son parte del grupo de solidaridad que vino a trabajar en la construcción de las viviendas.

Gregorio Oporta Rodríguez, supervisor de la obra, dijo que las diez casas que están en su fase final tienen un costo de tres mil 700 dólares, sin incluir los gastos de alumbrado y saneamiento, por lo que cada familia pagará un precio simbólico de 5 y 10 dólares mensuales por diez años.

“Los beneficiados en el proyecto han creado un comité interno que distribuye los roles de cada familia, el hecho de involucrarse en las actividades es un avance, porque permite que cada persona se apropie y valore el esfuerzo que se hace por cada uno de ellos”, afirmó Oporta.

Para Scheideman, el objetivo no es sólo regalar las casas, sino hacer conciencia de que necesitan cambiar su sistema de vida. “Estas personas merecen vivir dignamente y ellos tienen que aprender a convivir en un ambiente saludable, lleno de alegría y solidaridad”, opinó.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí