- Director de Asociación Cristiana Ecuménica de Discapacitados se ha propuesto dotar de audífonos a los afectados por esta discapacidad
- Aparatos de audición en el país cuestan 500 dólares, lo que es inalcanzable para una gran mayoría
Lucía Vargas C.
Un buen grupo de personas padecen discapacidad auditiva en Carazo. Hay unos que nunca han escuchado ni siquiera la voz de sus propios hijos, menos los sonidos de la naturaleza, otros cifran sus esperanzas en el apoyo de un aparato artificial de audición.
La necesidad de encontrar una salida al silencio en el que viven inmersas estas personas, motivó a don Carlos Narváez Miranda, director de la Asociación Cristiana Ecuménica de Discapacitados, “Somos Seres Humanos”, a formular un proyecto encaminado a buscar un donante para dotarlos de audífonos.
Narváez, que es discapacitado de sus dos piernas, a causa de la diabetes, no descansa en la lucha de ayudar a su prójimo y pese a su estado de salud, desde hace tres años viene trabajando tiempo completo para conseguir que los sordos se organicen y ahora forman parte del Proyecto de Audífonos.
En un reciente encuentro con sordos y sus familiares, Narváez dio la buena noticia, que el Club Rotario de Jinotepe hará lo que sea necesario para ayudarles a contactarse con personas del exterior, que en muchas ocasiones han traído ayuda a través de sus lazos de amistad.
Dijo que hizo entrega del proyecto a los directivos del Club Rotario y que confía que lograrán una respuesta. Este proyecto está respaldado por los expedientes de cada paciente y sus pruebas de audiometría, pero además, cuentan con el aval de Los Pipitos y las escuelas especiales Francisco de Asís de Jinotepe y Divino Niño de Diriamba.
Don Carlos, explicó que el 90 por ciento de los 45 sordos que tienen organizados son habitantes de la zona rural de Carazo, Nandaime y Rivas.
Señaló que el costo de cada audífono es de 500 dólares aquí en Nicaragua, en cambio en Estados Unidos se cotizan en 200, lo que hace muy difícil que estas personas pueden adquirirlos, debido a que son muy pobres.
Don Domingo Cortés, de 75 años, sólo escucha cuando le gritan al oído. Llegó desde la comunidad Dulce Nombre a solicitar una silla de ruedas para su anciana madre de 103 años, pero también suplicó por unos audífonos para él. Muchas madres piden audífonos para sus niños, en cambio hay otras que piden para ellas mismas, pues nunca han escuchado ni el llanto de sus hijos al nacer.
ROTARIOS BUSCAN DONANTES
Luis Gutiérrez, presidente del Club Rotario de Jinotepe, informó que hay mucha voluntad por ayudar a los sordos y todo dependerá de la respuesta que den amigos que tienen en Estados Unidos.
Explicó que están esperando la llegada de un equipo de especialistas en insumos de hospital, que precisamente traen una importante donación a los hospitales Santiago de Jinotepe y San José de Diriamba.
Señaló que llevarán el mensaje a este grupo de amigos con la esperanza de que haya una respuesta positiva, de lo contrario seguirán tocando puertas en busca de un donante.