- Chávez a su última pelea
con el “Cirujano” Randall
José Antonio Torres/EFE REPORTAJES
Julio César Chávez colgará los guantes el próximo 22 de mayo con una pelea frente al estadounidense Frankie Randall que cerrará para siempre la brillante foja de un púgil que marcó una época, conquistó tres campeonatos del mundo y está considerado como una leyenda del boxeo mexicano.
El adiós del campeón a los 41 años marcará el final de una época dorada para el deporte mexicano, de la cual Chávez formó parte importante en las últimas décadas del siglo XX, junto con el futbolista Hugo Sánchez y el beisbolista Fernando Valenzuela.
Coterráneos los tres, aunque Chávez es el más joven, las carreras de Hugo en el futbol de España; de Valenzuela en el beisbol de Estados Unidos, y de Chávez en cuadriláteros de México y Estados Unidos, marcaron el deporte mexicano en la última parte del siglo pasado.
LA PELEA DE TODA UNA VIDA
Hugo y Valenzuela se desempeñan ya en otros niveles del deporte y Chávez, el “César del Boxeo”, tendrá en la Plaza México este 22 de mayo, el cierre a una carrera gloriosa, con tres títulos del mundo en categorías distintas.
“Es la pelea de toda mi vida y quise que fuera ante Randall porque él fue quien me hizo poner los pies en la tierra. No tengo mucho que decir, sólo dar gracias a la gente, humilde, pobre y rica, por apoyar mi carrera. No tengo con qué pagarles”.
Chávez, nacido el 12 de julio de 1962 en Ciudad Obregón, en el noroccidental estado mexicano de Sonora, afirmó que después del 22 de mayo “no habrá más peleas. Será la última y creo que será diferente a todas las demás”.
En 24 años de profesión, Julio César Chávez acumuló 112 peleas, con 105 triunfos, 5 derrotas –2 de ellas ante Oscar De la Hoya– y 2 empates. Fue campeón en las divisiones de peso superpluma, ligero y superligero, de tres organismos distintos: el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
En su palmarés destacan sus 85 victorias por la vía rápida y las 32 defensas exitosas de sus campeonatos, una marca sin parangón en la historia moderna del boxeo, según las estadísticas del CMB, organismo con sede en México.
La pelea del 22 de mayo será “un homenaje para quien portó con dignidad la bandera mexicana por todo el mundo”, afirma el mexicano José Sulaimán, presidente del CMB y uno de los promotores de la función “Adiós México. Gracias. Última Revancha”, que tendrá a Julio César como protagonista.
Amigo de presidentes, consentido de promotores y empresarios y ganador de bolsas millonarias, Chávez subirá por última vez al cuadrilátero para medirse ante Randall, el primero que le hizo conocer la derrota.
Randall mandó a Chávez a la lona y le derrotó por decisión en doce asaltos, el 29 de enero de 1993 en la ciudad estadounidense de Las Vegas, para cortarle una racha impresionante de 90 combates invicto y arrebatarle el cetro superligero del CMB.
Considerado el mejor púgil mexicano de todas las categorías, Julio César Chávez comenzó su carrera deportiva profesional el 5 de febrero de 1980 al vencer por nocaut al mexicano Andrés Félix en un combate disputado en Culiacán, Estado de Sinaloa, la ciudad adoptiva del campeón.
Chávez conquistó su primer título, en superpluma, el 13 de septiembre de 1984 al vencer por nocaut al mexicano Mario “Azabache” Martínez, en Los Ángeles (California, EE.UU).
SUS PELEAS CON DE LA HOYA
Su despegue ocurrió el 21 de noviembre de 1987 al conquistar el campeonato de peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el segundo en su cuenta, con un triunfo contundente sobre el puertorriqueño Edwin “Chapo” Rosario, quien a causa de la paliza recibida permaneció siete meses alejado del boxeo.
Los grandes sueldos llegaron a la carrera del mexicano, quien alcanzó la cúspide el 17 de marzo de 1990, cuando le arrebató el título superligero al estadounidense Meldrick Taylor con una victoria por nocaut, consumada en los últimos segundos del último capítulo.
La historia alcanzó a Chávez el 20 de febrero de 1993, día en que reunió a 136 mil aficionados en el Estadio Azteca de la capital mexicana para su combate contra el estadounidense Greg Haugen, a quien derrotó de forma contundente en cinco episodios.
Su rivalidad con el puertorriqueño Héctor “Macho” Camacho, que fue más grande fuera de los cuadriláteros que dentro, la resolvió el 12 de septiembre de 1992 con un triunfo que demostró las cualidades boxísticas que le permitieron dominar durante una década las grandes veladas del pugilismo.
Chávez, uno de los primeros que vio sus peleas en los “pagos por evento” de la televisión, perdió la aureola de gran campeón a manos de Oscar De la Hoya, quien le aplicó un doloroso nocaut el 7 de junio de 1996, una fecha que marcó el inicio del fin de su carrera.
De la Hoya, un peleador mexicano-estadounidense, derrotó a Chávez por segunda ocasión el 18 de septiembre de 1998, para convertirse en el único púgil que logró vencer dos veces al “César” del boxeo mexicano.
COMPARADO POR LOS MÁS GRANDES
Julio César Chávez fue derrotado cinco veces en 24 años, dos a manos de su máximo rival, De la Hoya, una ante Randall, otra ante el desconocido Willie Wise, el 12 de octubre de 1999 y una quinta ante el ruso-australiano Konstantin Tszyu, quien actualmente posee el título superligero del CMB.
En el hemiciclo de los héroes del boxeo mexicano, Chávez es seguido del mexicano Ricardo “Finito” López, quien ganó la faja de peso mínimo en octubre de 1990 y se mantuvo invicto durante 52 peleas como profesional, con 26 defensas seguidas del cinturón.
A nivel mundial, la carrera de Julio César Chávez se compara con la de otros grandes deportistas como el estadounidense “Sugar” Ray Leonard, el panameño Roberto “Mano de piedra” Durán y el ghanés Azumah Nelson.
Si la despedida del mexicano congrega la máxima capacidad de la Plaza de Toros México, 46 mil aficionados, o incluso si no la llena, será la tercera función con más público en México, sólo detrás de la que encabezó el propio Chávez en 1993 y la que tuvo en 1954 el mexicano Raúl “Ratón” Macías.