- La fiesta es para bendecir las semillas para la siembra de granos básicos y suplicar por un buen invierno
Adolfo Olivas Olivas
La celebración de las festividades de San Isidro, figura entre las principales tradiciones y costumbres del pueblo de Condega, ubicado a 35 kilómetros al norte de Estelí.
Con las fiestas en honor a San Isidro, despunta la siembra de granos básicos como maíz, frijoles y sorgo, implorando los agricultores la llegada de un buen invierno.
Ayer, la imagen de San Isidro fue trasladada al lugar conocido como El Culse, hoy barrio Francisco Luis Espinoza y el mismo día por la tarde fue llevada en procesión, acompañada de animales silvestres y domésticos, para instalar “el bosque” en el parque central.
Hoy el parque de la ciudad se convierte en un multifacético “bosque” escenificando todas las formas de producción campesina, cañaverales y trapiches, lagunetas con peces, adornos de matas de guineo y cabezas de plátano maduro, frutas y toda clase de animales de la fauna campesina.
HISTORIA
Las festividades en honor a San Isidro se sustentan en una antigua costumbre de los indígenas Chorotegas, que consistía en adorar a Chicociagat (dios del Maíz), que celebraban en mayo el inicio del invierno y la apertura de la siembra del maíz, que en esa época era el principal cultivo. Con la colonización española la imagen fue cambiada por la de San Isidro Labrador, el “Santo de los Agricultores” del viejo mundo.
Hace muchos años los católicos de Condega, recorrían con la imagen de San Isidro, las fincas para conocer los frutales, animales, los ordeños y las moliendas de cañas, recibiendo frutas, leche y miel de parte de los agricultores, al ritmo de las tonadas de polkas, mazurcas y valses.