- Miguel A. Sánchez y su primer chance en La Azul y Blanco
Francisco Jarquín Soto
De la delantera a la portería, de ahí como carrilero, y nuevamente en la punta del ataque, el somoteño Miguel Ángel Sánchez ha disfrutado muchas satisfacciones desde las canchas de futbol.
No es para menos, es el hombre que más goles propios ha celebrado en las últimas cinco temporadas del balompié nacional de Primera División, gracias a sus 72 conversiones.
A pesar de esa envidiable cifra, lo que más ha disfrutado el mejor de los delanteros nacionales, es que este año lo llamaron por primera vez a una selección nacional de Futbol.
“Para mí la Selección Nacional es un sueño. Es también una satisfacción para mi familia, porque ellos siempre me han apoyado económicamente a pesar lo difícil que es la vida en Somoto”, cuenta Sánchez, con un inconfundible acento del campo y una humildad admirable.
Somoto siempre ha tenido a uno de los clubes con más dificultades económicas para mantenerse en los torneos nacionales, por lo que Sánchez ha jugado a cambio de muy poco dinero, combinando el trabajo de herrero con el de profesor de educación secundaria y en los peores momentos ha dependido por completo de la ayuda de sus hermanos.
“A ellos les gusta mucho verme jugar y por eso siempre me han apoyado. Igual ha ocurrido ahora que estoy en la Selección Nacional, tengo muchas limitaciones para viajar desde Somoto a Diriamba, pero no quiero perderme esta oportunidad y hago lo imposible por venir”, expresa el somoteño.
El problema es más complicado para Sánchez porque ya no está solo, pues tiene a su pareja y una hija que mantener.
“En Somoto mucha gente del pueblo me apoya. Y por ellos tampoco quiero defraudar en este equipo”, agrega el delantero de La Azul y Blanco.
Entre sus mejores goles en campeonatos nacionales, Sánchez califica como el irrepetible uno que le hizo al Walter Ferretti hace dos temporadas.
“Fue de chilena fuera de los 16.50, hasta yo me quedé asustado cuando vi que lo hice. Creo que nunca me va volver a salir”, dice con una sonrisa de satisfacción.