AP
SAN FRANCISCO.- En lugar de conducir negocios con elitistas empresarios internacionales, Estados Unidos y otros países capitalistas, bien podrían ayudar a sacar a unos 4,000 millones de personas de la pobreza, al reconocer a los campesinos como miembros de la economía global, dijo el economista peruano Hernando de Soto.
Si los países occidentales no se comprometen más con los empresarios a pequeña escala del mundo en desarrollo, entonces los grupos terroristas, los dictadores y los demagogos corruptos lo harán, advirtió De Soto durante una entrega de premios en San Francisco.
“Hay un peligroso vacío”, dijo De Soto tras recibir el premio Friedman para el desarrollo de la libertad. “Hay un enorme número de personas que creen en el sistema y si no se les acercan ustedes, entonces alguien más lo hará”.
El premio, con un monto de 500,000 dólares, que toma su nombre del ganador del Nobel de economía, Milton Friedman, es el segundo en ser entregado por el grupo de asesoría Instituto Cato, con sede en Washington, Distrito de Columbia. La presea es entregada a individuos selectos que se considera han impulsado el desarrollo de la libertad humana.
De Soto fundó en 1980 el Instituto para la Libertad y Democracia, con sede en Lima.
Defensor del capitalismo y de los derechos de las masas empobrecidas, De Soto ha generado controversia en los países desarrollados.
Autor de El otro sendero, 1986, y de El misterio del capital, en el 2000, De Soto alienta a la población que trabaja en empleos marginales, a que se consideren parte de la economía “formal”.
Argumenta que la gente pobre debería utilizar su propiedad, bien sea tierra, vehículos, motocicletas, gallinas o chozas, para pedir préstamos y expandir sus negocios.
Pero su filosofía, que anima a los taxistas o vendedores ambulantes a que se consideren empresarios, ha levantado ampollas entre los terratenientes latinoamericanos, en regímenes autoritarios, en sindicatos y grupos izquierdistas.
Su teoría económica le ha costado varios atentados contra su vida, como los perpetrados por el grupo peruano Sendero Luminoso en la década de los ochenta.
El peruano, quien dijo en una ocasión haber llamado a sus perros Marx y Engels, porque no “respetaban la propiedad”, salió premiado entre cientos de nominados.
En una reciente edición de la revista Time, De Soto figuraba entre las 100 personas más influyentes del mundo.
Un comunicado de la misma fecha señaló que “De Soto es un economista singular y talentoso que trabaja tanto en las oficinas de los líderes mundiales como en barrios pobres de Haití, Egipto, Filipinas y Perú tratando de asegurar los derechos de los pobres sobre la propiedad’’.
El peruano ha sido elogiado por figuras internacionales como el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el presidente del Banco Mundial James Wolfensohn, por Milton Friedman y la ex mandataria inglesa Margaret Thatcher, dijo el comunicado.
El premio Friedman fue creado en el 2002 y se entrega cada dos años. El primer ganador fue el economista húngaro nacionalizado inglés Peter Bauer.