Jennifer Noelia Cruz Martínez, de cuatro años, poco después de ser auxiliada en el reparto San Antonio.

Niña se desmaya producto de gases lacrimógenos

Carlos Martínez Morán Momentos de angustia y desesperación vivieron ayer los padres de la niña de cuatro años, Jennifer Noelia Cruz Martínez, quien a la hora de la refriega entre la Policía Nacional y los universitarios que protestaban frente a la Asamblea Nacional, fue arrancada de los brazos de su abuelita por una persona desconocida. […]

Carlos Martínez Morán

Momentos de angustia y desesperación vivieron ayer los padres de la niña de cuatro años, Jennifer Noelia Cruz Martínez, quien a la hora de la refriega entre la Policía Nacional y los universitarios que protestaban frente a la Asamblea Nacional, fue arrancada de los brazos de su abuelita por una persona desconocida.

A la hora del disturbio, la menor de edad iba con su abuelita Socorro Lorío, al negocio de su mamá, situado en las cercanías de la Asamblea Nacional, pero a poca distancia antes de llegar, se registró el percance entre la Policía y los universitarios, quedando atrapadas entre la estampida y los gases de las bombas lacrimógenas.

“Yo quería salir de ese lugar, pero sentía que me ahogaba. Los estudiantes corrían para todas direcciones y la niña lloraba y me decía que no podía respirar. Un muchacho que pasó junto a nosotras me la quitó de los brazos y salió corriendo con ella”, dijo la señora de 70 años.

A partir de ese momento la angustia envolvió a la familia de la pequeña porque, pese a que la calma había retornado, la menor de edad no aparecía por ningún lado y nadie la había visto.

“Por eso empezamos a buscarla por los lugares aledaños a la Asamblea Nacional. Después de varios minutos, nos dijeron que unas muchachas la habían encontrado desmayada en unos predios vacíos”, dijo su mamá Diana Raquel Martínez.

Después que la encontraron, la niña fue llevada a una casa de habitación en reparto San Antonio y en ese lugar le ayudaron a recuperarse de la asfixia, relató la mamá de la pequeña, quien consideró que en este acto no hubo mala intención de nadie, sino más bien fue una acción de algún estudiante que al ver a la niña desesperada por la asfixia, decidió llevarla a un lugar despejado.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí