Carlos Martínez Morán
En sala de cuidados intensivos del Hospital Antonio Lenín Fonseca se encuentra Martín Barquero López, quien la tarde del martes pasado accidentalmente se quemó en distintas partes de su cuerpo con agua hirviendo de un radiador vehicular.
Quejándose del dolor, Barquero relató que el accidente se produjo a eso de las 2:00 p.m. cuando a bordo de un vehículo recolector de depósitos financieros se dirigía al departamento de Carazo.
En una pendiente, cercana al poblado de Catarina, notó que el automotor se le recalentaba demasiado por lo que decidió detener la marcha y averiguar en qué lugar estaba el desperfecto.
Al levantar la capota del vehículo, la tapa del radiador se desprendió de forma violenta hacia arriba y el agua caliente saltó por los aires, cayéndole en el cuerpo. “Sentí que me encontraba en un infierno, quería morirme para no sentir aquel gran dolor en el cuerpo”, dijo Barquero, a quien el agua hirviendo le afectó el brazo derecho, parte del pecho, la espalda y el rostro.
Barquero López, de 38 años, aseguró que las curaciones que le estaban realizando en el hospital eran muy dolorosas, pero que no había otra alternativa porque de lo contrario se le infectarían las quemaduras.
“Los dolores son espantosos. Es un ardor que no se lo deseo a nadie. Ahora me imagino el dolor que sienten las criatura que sufren quemaduras”, dijo.
Manifestó sentirse preocupado por los medicamentos que debían aplicarle, ya que eran muy caros y no tenía recursos suficientes para costearlos.