Edgard Tijerino M.
Ahí está José Ariel Contreras nuevamente bombardeado.
La luna lo mira con siniestro resplandor, como pidiéndole una gota de sangre.
Largo rato después de haberle ganado a Boston por una nariz la firma del pelotero cubano más buscado, el mundo del beisbol, golpeado severamente por el desconcierto, se pregunta: ¿Qué es lo que contrataron los Yanquis por 4 años y 32 millones de dólares?
El jefe Steinbrenner, suponía estar asegurando a un potencial candidato anual al Cy Young, no un factor de inseguridad provocador de agudos dolores de cabeza.
Con solamente una apertura de calidad en cinco salidas, Contreras continúa siendo algo frustrante para estos Yanquis que sin Clemens y sin Pettite, necesitan con urgencia profundidad en su pitcheo abridor.
El martes frente a Oakland, Contreras no pudo sacar out en el tercer inning y dejó una herencia de bases llenas.
Los Yanquis, arremetiendo en busca de forzar un empate con los súbitamente cojeantes Medias Rojas, se vieron en clara desventaja 7 por 1, pero reaccionaron impulsados por la pólvora de Alex Rodríguez y Rubén Sierra, haciendo girar brusca y espectacularmente la pizarra para triunfar 10 por 8.
Pero, la pobre impresión dejada por el brazo de Contreras, permanecía revoloteado como buitre herido, encima del dogout yanqui con una terquedad perturbadora.
“No sé, ya veremos”, respondió el manager Joe Torre cuando le preguntaron si mantendría a Contreras en la rotación para su próxima apertura.
Con 9.47 en carreras limpias de promedio a lo largo de 19 entradas, no puede haber confianza en Contreras, de quien se esperaba, un superior rendimiento a todos los cubanos firmados, incluyendo Liván y el Duque.
Una vez más, se comprueba que no hay nada escrito en el beisbol, ni el futuro de un artillero tan demoledor como lo fue en Triple A y el Caribe Rocky Nelson, ni el de Todd Van Poppel o Ron Kittle.
Relata George King del Post de Nueva York, que hace un par de semanas, la preocupación por Contreras obligò a traer desde Tampa a Billy Connors, ese “gurù” del pitcheo, para que trabajara sobre algunos problemas que estaban afectando al cubano.
Realizando su mejor pitcheo contra Oakland el 28 de abril, sòlo 4 hits y una carrera en seis entradas mientras construía su primera victoria, Contreras pareció espantar fantasmas, pero el martes regresó a la oscuridad.
“Voy a prepararme para mi siguiente apertura. Si no la hago, no será por no haber hecho el trabajo necesario. Estaré listo para la próxima llamada”, dijo el cubano con resignación.
La luna lo miraba con siniestro resplandor.
MÁS VULNERABLE
El año pasado, la oposición conectó 4 jonrones en 71 entradas frente al pitcheo de Contreras, y en este 2004, le han disparado 7 en apenas 19 innings, algo alarmante.
Agreguen que ha soportado 25 hits en ese trayecto con 14 bases por bolas concedidas y tengan a 39 hombres circulando por su culpa, más de 2 por episodio, lo cual es tenebroso.
Los seis innings contra Oakland el 28 de abril, es el mayor recorrido. Sólo pudo sostenerse dos y un tercio contra Boston el 18 de abril, y cinco días después, siempre frente a los Medias Rojas, “mejoró” con tres y un tercio.
El supuesto pozo de petróleo, no está produciendo. Inevitablemente, aparece en pantalla el recuerdo del japonés Hideki Irabu.