Gustavo Ortega Campos
El nuevo ministro de Hacienda, el mismo día que fue juramentado por el Presidente de la República, prometió voluntariamente a LA PRENSA una entrevista y lo cumplió
un par de semanas después. Habla de lo que pretende hacer en el cargo que asegura le venían ofreciendo desde el gobierno anterior
Sentado en un cómodo y amplio sofá, en la sala de su casa donde habita hace 10 años en residencial Las Colinas, el nuevo ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Luis Montiel, reveló la manera en que llegó al cargo que asumió hace tres semanas.
Con fotografías familiares en sus espaldas y con música instrumental, clásica quizás, que salía de una habitación continua, Montiel también explicó en esta plática “mañanera” porqué su distancia ante los medios de comunicación siendo un especialista en economía, pero ahora en ese puesto, está claro que le tocará enfrentarlos continuamente.
Es muy cauteloso en las entrevistas y el requisito indispensable para brindarlas es tener enfrente una grabadora, para dejar constancia fehaciente de sus comentarios.
—¿
De qué manera se le propuso el puesto?
—Fue todo un proceso, pero yo me recuerdo cuando el presidente electo Enrique Bolaños no había asumido todavía, habló conmigo sobre la posición de ministro de Hacienda, yo le dije en ese entonces que indiscutiblemente el mejor ministro de Hacienda que podía tener era Eduardo Montealegre, ahora que Eduardo pasa a ser ministro de la Presidencia, ehh… todos los nombres que se me ocurrían para esa posición no estaban disponibles o no iban a aceptar en parte por los retos que se venían, conversando con Eduardo Montealegre me preguntó si estaría dispuesto a asumir ese cargo si él pasaba a la presidencia y si contaba con el apoyo del Presidente, él habló con el Presidente y así fue básicamente que tomó la decisión bastante rápida y yo lo tomé casi en un solo día…
—Quiere decir que la sugerencia está desde que el presidente Bolaños fue electo…
—Hablamos del tema desde la elección, hablamos de varias posiciones, en ese momento habían varias circunstancias por las que yo no podía aceptar, desde el gobierno de (Arnoldo) Alemán ya me habían hablado de las posibilidades de Hacienda y también del Banco Central, pero no consideraba que era el momento apropiado, básicamente por las opciones creía que era un deber apoyar a don Enrique en este punto del tiempo, yo creo que es parte del proceso…
—Dice que fue una decisión rápida aun a sabiendas lo que implica ser funcionario público…
—Totalmente, aquí no puedo alegar desconocimiento de causa en cuanto a los retos que se venían, yo sabía perfectamente los retos que tenía el Ministerio de Hacienda por delante, incluso yo sabía que esa era una de las razones que otros no iban a aceptar este cargo, la situación fiscal en Nicaragua siempre es delicada, hay presiones de todos lados, desde los organismos internacionales, de todos los ministerios, es una posición difícil, pocos políticos aspiran ser ministros de Hacienda por esas dificultades, así que sí sabía los retos que se venían.
—¿Eduardo Montiel es político?
—Ehhh… no… me he mantenido al margen de la política partidaria, en parte porque en Incae y habiendo sido decano de Incae, una de las cosas por las que éramos sensitivos era por la polarización partidaria sobre todo en los ochenta, era el tema de que la facultad fuera partidista porque eso nos metía en problemas, entonces sí me he mantenido al margen de la política partidista, obviamente tengo principios liberales, no lo puedo negar, pero es del verdadero liberalismo, no he estado en ninguna actividad partidaria…
—Acláreme, la decisión de ser ministro es para lograr relevancia pública, pues el hecho de dejar su afamado prestigio como economista y asumir un cargo político como que no tiene mucho sentido…
—Es un reto personal y tiene enormes implicaciones personales, pero fue más que todo por cierta responsabilidad que creo que tenía, he tenido una vida bastante privilegiada en muchos aspectos, creo que hay momentos que hay que devolver parte de esos privilegios, creo que tenía esa responsabilidad de tratar por lo menos de ayudar en ciertas áreas en las que creo que puedo contribuir, no tengo una expectativa de proyección política a largo plazo, mi intención y eso fue algo que hablé con Incae, me dijeron que sí me daban el permiso, pero que regresara a fin del gobierno al final del gobierno del presidente Bolaños, pues porque habían circunstancias y debo de regresar en tres años…
—¿Cree que va a aguantar?
—Veremos, por mi parte no me asustan los retos, depende en gran medida del apoyo de la Presidencia que tenga en estos retos, aquí la parte política no me asusta, ni me preocupan tantos los retos de los temas financieros, los temas económicos, esos los puedo manejar, lo difícil es tratar de moverse cuando hay una cantidad de negociaciones políticas que son difíciles de entender, yo francamente que he tratado de entender la política nicaragüense, pero incluso muchos analistas políticos amigos creo que no la entienden. Aquí el mundo político cambia incluso en el mismo día, esa parte es la complicada, para cualquier ministro de Hacienda eso es complicado… el caso de Nicaragua es más complicado por la volatilidad política.
—¿Ya está preparado para enfrentarse a las supuestas intrigas palaciegas que hay en la Presidencia?, pues se rumora que dentro del gabinete y los allegados al Presidente hay tendencias e incluso enemistades…
—Eso tal vez obviamente es un problema, es algo con lo que hay que vivir, hay que enfrentar, recordemos que en mi experiencia tanto académica como de asesoría gerencial, debí enfrentar todo tipo de intrigas, eso no es exclusividad de los aspectos de gobierno, eso pasa en diferentes escalas, las implicaciones son distintas.
—¿Se preparó al hecho de que sus ingresos, en teoría, van a mermar con este cargo?
—(Risas), no en teoría, ehhh… una vez le pregunté a un colega que cómo había aceptado ser ministro de Hacienda de su país, me respondió que lo aceptó porque iban a ser sólo dos años, yo creo que tengo un colchón (financiero) para aguantar el fin del período pero más de eso… difícil.
—¿Cuánto recibe de salario?
—Acabo de recibir el primer cheque y creo que fue de 69 mil córdobas…
—¿Eso es menos de sus ingresos normales?
—Es una fracción de mis ingresos porque aparte de mi base académica, le dedicaba mucho tiempo a consultorías en su mayoría fuera de Nicaragua, he hecho pocas asesorías en Nicaragua. Financieramente es un reto, mi familia me ha respaldado en esta decisión.
—¿Qué opina del libre mercado?
—Soy un fiel creyente del libre mercado pero creo que hay una cantidad de cosas que no pueden resolverse debido a la cantidad de distorsiones.
—¿Y del exceso de consultorías que han dejado pocos resultados?
—Yo creo que las críticas a las consultorías tienen mucha validez, hay una cantidad de estudios que francamente no han sido ejecutados, siempre he dicho que éste ha sido uno de los países más estudiados del mundo… obviamente hay cosas por estudiar, a veces se pueden dar resultados muy rápidos… queremos más ejecución, más decisiones, menos de esos grandes estudios de largo plazo que a quienes benefician es a grandes consultores… eso lo digo viniendo del mundo de las consultorías.
—A usted se le percibe como una persona resistente a los medios de comunicación, lo decimos por la experiencia que hemos tenido desde LA PRENSA. ¿Ahora ya está claro que en su cargo eso debe cambiar?
—Eso es cierto y en gran medida fue consciente, estaba ayudando en algunas áreas del sector público y yo preferí no estar dando la cara, el figureo no es algo que me guste. No tengo aspiraciones políticas de largo plazo, el figureo no es parte de mi agenda, sin embargo sí estoy consciente que quiero transmitir cierto mensaje a la población y que tengo esa responsabilidad de comunicar ciertos problemas… este país se puede descarrilar fácilmente y tengo responsabilidad ahora de comunicar eso, en la posición que estoy ahora tengo que cambiar, tengo que ser más accesible.
EL CURRICULUM
Nació hace 55 años en el barrio San Sebastián de la Managua preterremoto.
Su padre, Eduardo Montiel Argüello, fue gerente de la Empresa Nacional de Luz y Fuerza (Enaluf) en el gobierno de René Schick (1963-1966).
Su tío Alejandro Montiel fue canciller y a la fecha, con 87 años, es asesor de la Cancillería.
Casado por segunda vez desde hace siete años.
Tiene dos hijos del primer matrimonio.
Casado con Eugenia Argeñal.
Doctor de Harvard Business School con especialidad en mercados e instituciones financieras.
Master en administración de negocios.
Ingeniero industrial.
Decano del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae).
Antes de ser ministro fue delegado presidencial Comisión de Promoción de Inversiones y fundador de Pronicaragua.
Autor de más de 70 publicaciones.
SENSIBILIDAD MINISTERIAL
Eduardo Montiel, quien se proclama un educador de carrera, en las últimas dos décadas se ha dedicado a pregonar sus conocimientos en materia económica, se declaró “muy sensible” ante la problemática del magisterio nacional.
“Prácticamente son unos apóstoles, ¿cómo pueden dedicar una vida ganando lo que ganan?, es algo que francamente me duele, obviamente que las limitaciones son fuertes, quisiera ver cómo el Estado empieza a enfocarse en aspectos como ese”.
Igual dice sentirse identificado con la problemática en el sistema de Salud, “cuando veo la condición de la salud, a cualquiera le toca el corazón, me gustaría que el Estado estuviera más invirtiendo en eso y saliéndose de muchas actividades que a mi juicio no debería estar”.
Citó como ejemplo el tamaño y complejidad del aparato estatal, “estoy tratando de entender la sopa de letras de las instituciones, muchas de las cuales todavía no entiendo su función”.
Considera que la existencia de tantas instituciones públicas “atentan por sí mismas a la libertad económica cuando le vamos cambiando las reglas a los agentes económicos y a veces son absurdas… me gustaría ayudar o tal vez eliminar algunas de ellas por lo menos”.