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Jack Fuller* Desde que la Declaración de Chapultepec fue redactada, en la Sociedad Interamericana de Prensa, observamos un mayor nivel de madurez alcanzada en gran parte de los países americanos en materia de libertad de prensa y de expresión. De esta madurez se nutren los dirigentes de la sociedad y redunda en un clima general […]

Jack Fuller*

Desde que la Declaración de Chapultepec fue redactada, en la Sociedad Interamericana de Prensa, observamos un mayor nivel de madurez alcanzada en gran parte de los países americanos en materia de libertad de prensa y de expresión. De esta madurez se nutren los dirigentes de la sociedad y redunda en un clima general de mayor conciencia pública sobre los beneficios que la libertad, en todas sus formas, significa para el fortalecimiento democrático.

Tiempo atrás no hubiésemos imaginado que hoy, por ejemplo, en la agenda política interamericana se discuta la necesidad de que se dicten leyes de acceso a la información pública. La ciudadanía entiende que ya no es suficiente elegir a los dirigentes, sino que también quiere participar y busca tener un mayor control de la cosa pública.

Desde hace poco, países como México, Panamá y Perú cuentan con leyes formales de acceso y en otros como Ecuador y Colombia existen mecanismos de apertura informativa. Podemos observar que hay una mayor vocación y conciencia sobre que la libertad de expresión y de prensa no son una concesión de las autoridades, sino un derecho natural de la persona humana.

Para la SIP, la Declaración de Chapultepec ha abierto puertas de diálogo que hace años empezamos a mantener con jefes de Estado, dirigentes, académicos y ciudadanos, y que recientemente desembocó en un intercambio muy fructífero con magistrados de los poderes Judiciales de todas las Américas. Este 9 de mayo en Washington habrá una cumbre hemisférica sobre libertad de prensa con representantes de los Poderes Legislativos de todo el hemisferio occidental.

La lucha por la libertad de prensa es un proceso dinámico y a pesar de todos los avances, tenemos que seguir soportando los atropellos contra la libertad. Siguen asesinando periodistas en nuestros países. Muchos otros permanecen presos injustamente como en el caso de Cuba. Existen medidas legislativas, judiciales o decretos ejecutivos que tratan de acallar a la prensa mediante dispositivos de ahogo económico. Se siguen utilizando las licencias para discriminar quién puede o no ejercer como periodista o se utiliza la publicidad oficial como premio o castigo.

La lista de atropellos es larga y dolorosa, pero también lo es la lista de razones para el optimismo y en el tope de ella está la Declaración de Chapultepec, la cual diez años después de haber sido creada continúa creciendo en influencia.

* Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa

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