Gonzalo García
Leí con espanto la noticia sobre una niña turca de 14 años de edad que fue asesinada por su padre y hermano, por decisión del “consejo de familia” para “preservar el honor familiar”, porque la niña fue violada. La noticia es espeluznante y seguro que a toda la gente sensata le remueve el estómago.
Sin embargo, me pregunto: ¿por qué tanta gente no se conmueve igualmente cuando en España se practica una salvajada semejante, asesinando con amparo legal a los niños fruto de violaciones, tan inocentes como esa niña turca y estando totalmente indefensos aún en el vientre de su madre.
Al menos esa niña de Turquía ha podido ser enterrada y tendrá quien la recuerde. En cambio los niños asesinados en los vientres de sus madres se tiran al cubo de la basura de alguna clínica que gana unos cientos de euros por el “trabajito”.
¡Qué dolorosa incoherencia…!