Por sexto año consecutivo los jinoteganos suben el Cerro La Cruz, en donde se celebra una misa en honor a la Santa Cruz.

Miles suben al Cerro La Cruz

Más de 800 metros tienen que subir los feligreses jinoteganos, para escuchar la eucaristía en honor a la Santa Cruz Silvia González Siles/Corresponsal JINOTEGA.- Hoy por sexto año consecutivo, centenares de personas de todas las edades y comunidades de Jinotega, llegan con sus “morralitos” a la ciudad para participar en la tradicional caminata hasta lo […]

  • Más de 800 metros tienen que subir los feligreses jinoteganos, para escuchar la eucaristía en honor a la Santa Cruz

Silvia González Siles/Corresponsal

JINOTEGA.- Hoy por sexto año consecutivo, centenares de personas de todas las edades y comunidades de Jinotega, llegan con sus “morralitos” a la ciudad para participar en la tradicional caminata hasta lo alto de la majestuosa Peña de la Cruz, la que es impulsada por el sacerdote Eliar Pineda Úbeda.

Desde que el padre Eliar dio inicio a esta tradición y la convirtió en un acto de fe y esperanza, los jinoteganos todos los años inician este recorrido desde las seis de la mañana para evitar los inclementes rayos del sol.

ASUETO LOCAL

Para este año se calcula que subirán al cerro unas dos mil personas procedentes de las comunidades de La Montañita, El Naranjo, Sisle, Las Lomas y de los más de 30 barrios de la ciudad para rendirle homenaje a la milagrosa Santa Cruz, para participar de la misa que a las diez de la mañana da inicio al pie del Cerro La Cruz, gozando de un día de asueto, de acuerdo a ordenanza del gobierno municipal.

Es una tradición que tiene seis años y anualmente los devotos dejan atrás su pereza para disponerse a caminar durante una hora y atravesar más de 800 metros de altura donde está colocada la Cruz.

SE REÚNEN CON SU GUÍA ESPIRITUAL

Uno de los promotores y responsable de que la tradición de la caminata no haya desaparecido, es el sacerdote y párroco de la Iglesia Catedral San Juan, Eliar Pineda, quien tuvo la ingeniosa idea de que las fiestas de la Cruz no sólo se celebraran con actividades recreativas, sino también religiosas, ya que fue un fraile quien colocó este símbolo al oeste de Jinotega para evitar que los cerros que rodean a la ciudad cayeran sobre ésta.

Una vez, que la multitudinaria caminata llega hasta el cerro, son recibidos por el párroco quien los invita a acercarse a la ramada que previamente se ha construido para comenzar la eucaristía en honor a la Santa Cruz.

Al finalizar la misa algunos se quedan disfrutando de la vista que se observa desde la Cruz hasta la ciudad.

PROTEGE A LA CIUDAD

Según la historia, la cruz ubicada en lo alto de uno de los cerros que rodean la ciudad de Jinotega fue colocada por el fraile Agustín Morel de la Santa Cruz, para evitar que éstos cayeran.

Simeón Jarquín Blandón, en su libro Jinotega: recopilación histórica, asegura que las fiestas de la Cruz han prevalecido desde el tiempo de los indígenas.

Indica que con el paso del tiempo la municipalidad se ha encargado de celebrarlas con fiestas meramente populares y mercantiles.

El escritor explica que el verdadero origen de las festividades es aún desconocido.

Aunque no son las fiestas patronales, ya que el patrono de la ciudad es San Juan, las fiestas de la Cruz han sido financiadas por los gobiernos municipales, y celebradas con mucha pompa, ya que las del patrono son estrictamente religiosas.

El libro referido indica que en otros tiempos a estos festejos concurría gente de todas partes del país y se celebraban con bailes y tertulias amenizadas con las mejores orquestas.

El Cerro de La Cruz adquirió fama desde que personas de todas partes del país visitaban al viejo y famoso curandero Nando Gadea (q.e.p.d.), a quien se le atribuía el don de curar con cascaritas y escupitajos.

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