Magistrado Gerardo Rodríguez.

Apelaciones sin fondos para operar

Por primera vez, tribunales enfrentan crisis económica tan profunda y carecen hasta de papelería Mirna Velásquez Sevilla La crisis financiera que atraviesa el Poder Judicial se acentuó en los Tribunales de Apelaciones y están considerando reducir el horario de atención al público y en último caso, cerrar, según dijo el presidente del Tribunal de Apelaciones […]

  • Por primera vez, tribunales enfrentan crisis económica tan profunda y carecen hasta de papelería

Mirna Velásquez Sevilla

La crisis financiera que atraviesa el Poder Judicial se acentuó en los Tribunales de Apelaciones y están considerando reducir el horario de atención al público y en último caso, cerrar, según dijo el presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, Gerardo Rodríguez.

Rodríguez convocó a una conferencia de prensa para dar a conocer la profunda crisis económica en la que están sumidos, por falta de presupuesto y dio un mes de plazo como máximo para hacerle frente a las dificultades.

“Estamos careciendo de cosas elementales. Se nos descompone la computadora y no podemos repararla”, ejemplificó.

“Las cosas están empeorando. Al paso que vamos, vamos a tener que cerrar el Tribunal un día de éstos”, agregó.

Durante cinco semanas, la Corte no le pagó a los trabajadores su alimentación. Los problemas están también al momento de cancelar el servicio telefónico, electricidad, papelería y otros servicios básicos. Con éstas carencias, el Poder Judicial no puede enfrentar la masiva cantidad de casos que a diario llegan a las distintas instancias.

“Verdaderamente estamos en una crisis como nunca ha vivido el Poder Judicial”, enfatizó.

EMERGENCIA

El magistrado Rodríguez afirmó que han pensado tomar medidas de emergencia en búsqueda de respuestas a la situación.

“Habría que cerrar al mediodía, por ejemplo y trabajar solamente media jornada, claro que eso afecta a las personas”, indicó.

Uno de los grandes problemas de los Tribunales de Apelaciones es la centralización administrativa. Es decir, operan con lo que el aparato central “les manda” y no tienen una partida del presupuesto designada específicamente para ellos.

“Nos mandan a cuenta gotas. Un día para esto, mil córdobas para lo otro, ahí te van dos mil, diez mil, entonces a pagarle al señor del aire (acondicionado), a pagarle al otro, y ahí (se) va parchando las cosas”, lamentó.

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