“Jamás hemos dicho que Alemán es inocente”

Ante las reiteradas versiones de un próximo retiro del cardenal Miguel Obando como jefe de la Iglesia Católica en Nicaragua, el Obispo de Estelí, Abelardo Mata, surge como uno de sus posibles sucesores y hasta se sugiere que algunos cambios sutiles en su discurso, apuntan a promoverse como un guía espiritual viable para toda la […]

  • Ante las reiteradas versiones de un próximo retiro del cardenal Miguel Obando como jefe de la Iglesia Católica en Nicaragua, el Obispo de Estelí, Abelardo Mata, surge como uno de sus posibles sucesores y hasta se sugiere que algunos cambios sutiles en su discurso, apuntan a promoverse como un guía espiritual viable para toda la grey nicaragüense al margen de sus posiciones políticas.

Luis Felipe Palacios

De monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, el obispo de la Diócesis de Estelí y secretario de la Conferencia Episcopal, se dice que es el miembro más activo del PLC en defender al ex presidente Arnoldo Alemán. Él lo sabe y ríe a carcajadas cuando se lo echan en cara. “Ahí me apareció un señor diciendo que yo era el hombre más activo del PLC. Ja, ja, ja, ja, ja. Da risa, cómo es tan obtusa la mente”, se defiende.

Mata preside la Asociación Nacional Pro Derechos Humanos (ANPDH) y no tiene complejos en admitir que ha movido sus pies a diferentes lugares, incluida la Corte Suprema de Justicia, para denunciar supuestas violaciones a los derechos humanos contra el ex mandatario. Aclara que no lo ha hecho en su calidad de sacerdote, aunque lleve puesta la cotona y el crucifijo colgado sobre su pecho.

A Mata, un hombre de tez morena y ojos verduzcos, también se le ha visto salir de la sede del Partido Liberal Constitucionalista que lidera Alemán, el ex gobernante que guarda prisión en La Modelo de Tipitapa, por cometer actos ilícitos durante su administración (1997-enero 2002).

“Todos somos un animal político, aunque sea un religioso, soy persona humana”, confiesa, aunque niega hasta la saciedad estar abogando por favorecer la libertad de Alemán, de quien reconoce fue generoso con la Iglesia Católica mientras éste gobernó al país.

ATAQUE SIN VIOLENCIA

El jerarca también advierte que existe un vacío en las relaciones entre el Gobierno del presidente Enrique Bolaños y la Iglesia Católica, el cual se manifiesta con la actitud del Ejecutivo, de querer marginar a la alta jerarquía, quizás, razona, porque las autoridades de Gobierno creen que la “Iglesia estaba casada con el régimen de Alemán”.

“Eso es también una forma de hacer ataque, ataque sin violencia”, señala Mata, quien comenta, sin embargo, que la Iglesia siempre está abierta al diálogo con las autoridades.

El Obispo de Estelí reflexiona: “Si a una persona lo resfriamos cuando nos ve, se pone malo, es problema de él, nuestro deber es seguir nuestro trabajo, y Don Bosco decía, hacer el bien y dejar que los pajaritos canten, y la verdad se impone por sí misma, de eso estamos archi-convencidos”.

Mata no se cansa, además, en decir que existe “gente obtusa” que cree que el cura se mete en política partidaria, puesto que observa que la gente de izquierda los llama “politiqueros”, mientras que los de derecha los critican de callar ante el supuesto abuso que sufre Alemán.

¿Qué dice usted de eso, de que es el hombre más activo del PLC?
—Es totalmente falso. Yo no he actuado en mi vida, en ningún momento, por ningún partido político ni verde ni rojo y negro ni rojo sin mancha o manchado. Mi objetivo es la política del Padre Nuestro.

Pero se le ha visto defender, a través de la asociación que usted preside, al ex presidente Alemán.
—No, lo que hemos dicho siempre, y yo en lo personal, y después la misma Conferencia Episcopal, es que una persona debe ser vencida en juicio. Desde el momento en que se han manipulado los términos legales, las formas legales y la misma adhesión de la ley, sólo para aplicarla a una persona, ahí todo está viciado. Eso es lo que hemos dicho. Jamás hemos dicho que el señor Alemán es inocente. Eso no nos toca a nosotros decirlo. Lo que hemos pedido es que se hagan las cosas conforme ley y justicia. Algunos sienten, porque macho que relincha chimadura tiene, que uno está apoyando a la corrupción, y ciertamente hemos sentido eso por parte de algunas autoridades gubernamentales, como no le hemos aprobado lo que en la conciencia no podemos aprobar, por sesgos inadecuados. Pero insisto, no es que estemos afirmando que Alemán no tenga responsabilidad.

¿A qué se refiere?
—Sabemos el peso moral que tiene la palabra de la Iglesia Católica y por eso mismo es nuestra obligación no callar, algunos quisiéramos que calláramos y si no los pueden callar físicamente, quieren callarnos a través de la denigración moral y el descalificativo.

¿Quiénes, a su juicio, intentan callar a la Iglesia Católica?
—Hay gente (…), le vuelvo a señalar, los extremos se tocan, tanto un ateo, no digo marxista, como masones liberales que les molesta y les estorba el que está limpio y quieren enlodarlo a uno. Hay de todos. Hay gente que no tiene empacho de decir cosas contra la Iglesia y los sacerdotes.

¿Cómo valora la relación Iglesia Católica-Gobierno?
—Hay un vacío, cuando alguien le cae mal y está en su casa, ni modo, no puede sacarla de la casa, porque va a ofender a la mujer. Si es la hija de la suegra, por ejemplo, usted lo menos que se relacione y la menos palabra que cruce con ella (la suegra), mejor, la está desconociendo, la está marginando, la está haciendo desaparecer. Eso es también una forma de hacer ataque, ataque sin violencia.

¿Se siente marginada la Iglesia por el Gobierno?
—Sí, ha habido, tal vez, dicen que la Iglesia Católica estaba casada con el régimen del señor Alemán, porque este señor ciertamente apoyó y no solamente a la Iglesia Católica, apoyó todo tipo de movimiento, y por eso usted ve que el señor Alemán tiene liderazgo, y porque hemos dicho esto, unos dicen que soy defensor del señor Alemán, y lo puedo decir de doña Violeta también, que ella apoyó, aunque nos costó que ella escuchara y no por eso estábamos al servicio del Gobierno de doña Violeta. Al señor Alemán también se le hizo observaciones sobre la corrupción tanto en el Poder Ejecutivo como en el Poder Judicial, pues este problema de la justicia no es nuevo. Lo que pasa es que no hay memoria histórica, ahí están los mensajes de la Conferencia Episcopal.

¿Hay acercamiento con el Gobierno o sigue el vacío?
—La Iglesia tiene el mandato del Señor Jesús, que hay que orar siempre por quien nos gobierna, sea creyente o no sea creyente, sea simpatizante de la Iglesia o no sea simpatizante, sea un promotor dentro de la Iglesia o sea su perseguidor. Con mucha mayor razón si es perseguidor, orar porque nos persiguen, nos calumnian y nos difaman, esa es la forma como en cristiano se responde ante la injusticia y la inconsistencia. Por eso la Iglesia siempre está abierto al diálogo con la autoridad.

Hay quienes dicen que los políticos se acercan a la Iglesia Católica con otra intención, ¿qué opina usted de eso?
—Sabemos que hay gente que se acerca a nosotros para tomar una plataforma y vender una imagen de gente piadosa, de gente que respeta los derechos humanos, porque sabe que el pueblo es creyente y valora a los sacerdotes, entonces quieren aparecer, sobre todo en tiempo de campaña electoral, que el obispo está ahí (con ellos).

Pero ustedes lo permiten.
—Uno sabe que puede ser instrumentalizado, pero aun esos riesgos uno los corre con tal de que se despierte la conciencia de la persona, del gobernante, del líder. Por eso siempre hemos estado abiertos al diálogo con la autoridad.

¿Usted cree, por ejemplo, en el acercamiento del FSLN y en particular de su líder Daniel Ortega, con la Iglesia Católica?
—A mí me importa un pito el pasado de alguien, lo que sí me importa es su presente, qué calidad humana hay, porque si viene de hipócrita a mí, pues yo soy el primero en irlo dejando a un lado, porque no tengo tiempo que perder con gente doble, (pero) si viene con sinceridad y quiere resarcir su daño causado, ese hombre es digno y merece ser escuchado y apoyado.

También se dice Monseñor que a usted le gustaría sustituir en el Arzobispado de Managua al cardenal Miguel Obando y Bravo, ¿es cierto eso?
—No, no aspiro ni quiero ni estoy en esas. Si el Santo Padre me dice: lo necesito mañana en Madagascar, pues empaco mis maletas, y dentro de un mes me voy, y ahí estaré.

¿Y si el Santo Padre le dice que lo necesita en el Arzobispado de Managua?
—Creo que hay otros hermanos y obispos más capaces, de mayor experiencia y de mayor profundidad, que harían el papel mucho mejor que yo, y yo los apoyo.

EL MENSAJE DE LA IGLESIA

“Estamos de acuerdo de que la única vía de mejorar esta Patria es el diálogo, pero no para defender derechos adquiridos, no para defender orgullos propios, no para defender a líderes con nombres y apellidos, sino buscar el bien y la salud de la nación, y la nación son sus instituciones, son sus leyes”, instó monseñor Abelardo Mata.

EL POLIFACÉTICO MATA

Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara nació el 23 de junio de 1946 en el barrio El Calvario, en Managua. Es el quinto de nueve hermanos y se inició en la vida religiosa a los 14 años, en 1960. Estudió en El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá, y regresó al país a finales de 1972, después del terremoto, que destruyó su vivienda y terminó con la vida de su padre Gilberto Mata.

Se ordenó sacerdote el 15 de agosto de 1976 y destinado a Guatemala, en la zona ocho, en la parroquia la Divina Providencia. Luego se fue a Roma a estudiar Ciencias Bíblicas por cuatro años, estudios que terminó en Jerusalén.

Regresó a Guatemala en donde ejerció seis años la cátedra de Ciencias Bíblicas y de ahí llamado como Obispo Auxiliar del Arzobispo de Managua, cardenal Miguel Obando y Bravo, en febrero de 1988.

El 19 de marzo de ese mismo año fue ordenado Obispo, y dos años más tarde fue nombrado Obispo residencial de la Arquidiócesis de Estelí, donde ha pasado los últimos 14 años.

Es fundador del grupo cívico Ética y Transparencia, también del Instituto Técnico Agropecuario de la Diócesis de Estelí, rector de la Universidad Católica del Trópico Seco, presidente de la Asociación Nacional Pro Derechos Humanos (ANPDH), secretario de la Conferencia Episcopal, y pacificador de Las Segovias en la primera parte de los años noventa.

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