- Desde hace nueve años en el municipio de Waslala, en el Atlántico Norte, la
producción de cacao sin agroquímicos ha venido ganando terreno, el esfuerzo
ha sido de los campesinos apoyados por la cooperación internacional,
logrando exportar ahora a unos ocho países, varios de ellos europeos, pese al éxito
resienten la ausencia del respaldo gubernamental.
Gustavo Ortega Campos
WASLALALA, RAAN.- A unos 260 kilómetros al noreste de Managua, en el caserío La Posolera, del municipio de Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Mercedes Chavaría, un campesino de baja estatura, con 60 años encima, a pesar de estar afectado con la gripe que pulula en la zona, se dedica con ánimo juvenil al cultivo del cacao, ese fruto cuya semilla ha sido moneda, y es materia prima del chocolate e insumo de los más populares refrescos de la gastronomía nica: el tiste y el pinolillo.
Don Mercedes, padre de 12 hijos, es uno de los 720 socios de la cooperativa Cacaonica, fundada por 79 productores en diciembre del 2000 por iniciativa del organismo no gubernamental alemán Pro Mundo Humano. Su interés principal es cultivar y exportar cacao orgánico, misión que han sobrellevado con buenos resultados.
Con sombrero y machete, el vivaz campesino cultiva cuatro manzanas de cacao, las que le generaron 20 quintales en la última cosecha, aunque se dedica a esta tarea desde hace 10 años, es hasta que ingresó a la cooperativa que ha logrado una producción sostenida y mejores ganancias, de hasta 12 córdobas por libra.
La idea de este productor es aumentar sus cultivos de cacao y sustituir la producción del café a la que también se dedica, “porque resulta menos costoso y se necesita menos mano de obra, yo sólo trabajo el cacao con dos hijos míos y con eso es suficiente”, aseguró. Uno de sus hijos, de 24 años, es técnico en cacao.
La intención de don Mercedes es compartida por la mayoría de productores de cacao de la zona, pues según asegura el precursor de este proyecto, el alemán Hans-Wilhelm Grebe, efectivamente ahorra los costos, estimados en 40 dólares por quintal, frente a los 55 dólares que en promedio cuesta el quintal de café.
Grebe asegura que los campesinos se han entusiasmado con el cultivo porque representa el aprovechamiento de la mano de obra familiar, genera ingresos durante todo el año, se necesitan pocos insumos agrícolas y es un mejor aliado agronómico, pero igual hay otros que están vinculando ambos cultivos, “es para ampliar sus ingresos”, comentó.
A doce kilómetros de Waslala, en el caserío Las Flores Valle Abajo, Marvin Castro, acaba de decidir dejar a un lado el café para dedicarse al cacao por ser un rubro que no amerita de mucha mano de obra.
Castro, de 26 años, es uno de los cien productores que serán beneficiados con la nueva fase del proyecto impulsado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Proyecto de Políticas Económicas y Desarrollo de Agronegocios (EPAD) de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), la cooperativa Cacaonica y el organismo alemán Pro Mundo Humano.
El proyecto, según explicó Miguel Malespín, especialista a cargo por parte de Pro Mundo Humano, pretende renovar los cacaotales orgánicos de la zona mediante injertos en viveros individuales, acción que realizarán expertos.
El vivero de Castro, ubicado en la parte alta de su empinada propiedad, es un ejemplo en la zona por su limpieza y su perfección. Él ha puesto el 30 por ciento de los costos y la mano de obra. “Me dedico un poco a la ganadería, el café y las hortalizas, pero mi principal disposición está con el cacao”, indicó.
Este joven campesino es uno de los candidatos a socios de la cooperativa Cacaonica en la que será aceptado hasta que logre la certificación de que el producto que cosechará es 100 por ciento orgánico.
Además de la reproducción de cacao el proyecto incluye el componente de reforestación.
Frank Lanzas, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat), confirmó que la sustitución del cacao por café es un fenómeno que se viene generalizando y lo achaca a cuestiones de diversificación ante las exigencias del mercado.
Estimó que a nivel mundial siempre habrá sobreproducción por lo que hay que concentrarse en el café de altura (por encima de los 800 metros sobre el nivel del mar) para poder competir, pues es el de mayor calidad. “Creo que el café tenderá a desaparecer en las zonas bajas”, auguró.
SIN CERTEZA
Actualmente no hay certeza de cuándo empezó a cultivarse el cacao en Nicaragua, pues se le conoce como un cultivo precolombino, que se supone surgió en Mesoamérica, aunque otros lo atribuyen a Sudamérica.
Su producción está dispersa en varias zonas, principalmente en el Atlántico Sur (Nueva Guinea, Bluefields, Kukra Hill), la zona de Las Minas (Siuna, Bonanza y Rosita), en el Atlántico Norte (Waslala, Río Coco), Matagalpa, Jinotega y Rivas.
Enrique Ríos, presidente de Cacaonica, señaló que en la zona de Waslala se empezó a cultivar el cacao de manera más organizada en el año 1995, a través de Pro Mundo Humano, como un proyecto ligado a la reforestación.
En ese entonces, ocho comunidades formaron comités que se capacitaron en el manejo de cacao orgánico. Para el año 2000, unos 84 productores fueron certificados por Biolatina (entidad certificadora) como productores orgánicos.
Las exportaciones empezaron dos años después de conformados y hoy en día sus principales compradores son Alemania, Holanda y El Salvador.
En Alemania, la fábrica de chocolates Ritter se ha convertido en su principal aliado y les está apoyando en sus gestiones de desarrollo.
Estos cooperados aportan 70 dólares anuales para engrosar el capital social, estos fondos sirven para apoyar la comercialización de las exportaciones y al final el ingreso de las ventas retornan a los fondos colectivos, convirtiéndose en dinero revolvente.
Ríos explicó que al final de cada período fiscal reparten las utilidades entre los cooperados. “En el último cierre nosotros logramos distribuir entre los asociados un poco más de dos mil córdobas”, señaló el dirigente.
La cooperativa exporta unas 200 toneladas métricas por año, a un precio por tonelada estimado en unos 1,950 dólares, que incluye el premio por formar parte de la política de mercado, justo donde los compradores apoyan con mejores precios a los productos orgánicos de los países en vías de desarrollo. También engloba el reconocimiento por ser un cultivo sin agroquímicos.
El precio en el mercado tradicional o convencional ronda actualmente los 1,300 dólares por tonelada.
FUENTE DE INGRESOS
Pero no todos se han involucrado a la “onda” orgánica, otros productores, como Luis Olivas, sigue cultivando el cacao de manera tradicional y aunque es su principal fuente de ingresos, lo que le interesa es seguir vendiendo su producción semanal sin muchos aspavientos.
Sudoroso, con el sol de mediodía encima, luego de caminar unos nueve kilómetros que separan su casa en la comarca El Corozal de Waslala, Olivas siguió la rutina de cada venta en el centro de acopio de Cacaonica, donde vende en promedio unas 20 libras semanales a un precio promedio de 10 córdobas por libra.
Tras los pasos de Olivas llegó Virgilio Herrera, quien sí practica la producción orgánica en una manzana de cacao. Este habitante del caserío La Posolera, logró venderle a Cacaonica ese día124 libras del producto, por lo que recibió 1,519 córdobas.
Todos los involucrados en este proceso siguen trabajando casi de manera silenciosa en el fortalecimiento de esta actividad cacaotera en Waslala, la puerta de entrada a la zona de amortiguamiento de la reserva de Biosfera Bosawás, a unos 250 kilómetros de Managua, una tierra donde la vida no valía mucho en la guerra civil de los años ochenta, cuyos efectos se siguen percibiendo a través de la polarización política y la pobreza que los circunda.
EL PROCESO
La siembra de cacao requiere poca mano de obra durante la cosecha que se realiza con tijeras de podar, machetes o media luna (una cuchilla para tal fin).
Los niños y las mujeres participan activamente en la recolección de la producción familiar.
Luego el fruto es quebrado y manualmente se le extrae la “mazorca” de semillas.
Los granos pasan al proceso de fermentación que dura unos seis días, las semillas se colocan en cajas de madera. En la fermentación se desarrolla el sabor y el aroma.
Posteriormente pasa al proceso de secado que dura unos tres días. Aquí se desarrolla el color de la semilla.
Luego viene la escogencia, el control de humedad y de calidad del grano.
ALGUNOS DETALLES
La principal cosecha de cacao se realiza entre octubre y enero aunque es un cultivo que produce todo el año.
Al inicio la planta genera 20 frutos al año, después de cuatro años puede producir hasta 150 mazorcas.
El tiempo que tarda la flor en convertirse en fruto es de unos cinco meses, aunque eso depende del nivel de lluvias.
En Nicaragua se producen tres grupos de cacao: el forastero amazónico, el criollo y el trinitario que es un cruce de los dos anteriores. De estos grupos se derivan al menos una docena de variedades.
El cacao puede producirse desde el nivel del mar hasta los 1,000 metros sobre el nivel del mar, aunque la altura recomendada son los 400 metros.