Carlos Curts
Expreso mi indignación al mirar a mi hijo con el corazón destrozado por el engaño. Según expresaron en los diarios los encargados de la convocatoria a las pruebas de la academia de beisbol de Denis Martínez, el propósito era que nuestros jóvenes practiquen deporte y se aparten del vicio. Pero eso no es cierto. Al acudir al llamado que se les ha hecho a los jóvenes, se presentaron de 220 a 250, entre ellos mi hijo, y en menos de cuatro horas desilusionaron a más de 150 porque no tienen características para ser vendidos a los equipos de Grandes Ligas.
Si ésa no es una academia para enseñar a los jóvenes sino un negocio de exportar peloteros a EE.UU. para su beneficio, que lo digan claro y no que vengan a desilusionar y engañar a una gran cantidad de jóvenes y sus padres, haciéndoles creer que lo que quieren es ayudarles. El Gobierno no debe invertir en negocios de particulares sino en el pueblo, como debe ser.