- Soldados descargaron varios
culatazos en contra de ciudadano que transitaba en las cercanías de unidad militar, afectándole parte del cráneo, oreja y oído izquierdo - Ejército dice que investigará el caso y que aplicará las medidas correctivas que considere necesarias
Carlos Martínez Morán
La Policía Nacional investiga a cuatro soldados del Ejército de Nicaragua, que la madrugada del domingo pasado supuestamente vapulearon a un civil que circulaba cerca de un almacén militar, situado en el kilómetro 16 carretera a Xiloá.
Los supuestos autores de este hecho prestan servicio en la unidad de Avituallamiento del Ejército, situada a orillas de la carretera, lugar por donde la víctima, Edgard Antonio Urbina, circulaba la madrugada del domingo pasado en dirección a su centro de trabajo, la empresa Inversiones Mineras S.A.
La investigación de la Policía indica que la unidad de patrullaje estaba conformada por el sargento segundo, Juan Francisco Muñoz Martínez, de 37 años, y los soldados Lázaro Antonio Bonilla Salmerón, de 32 años, Pedro Rafael Gaitan García, de 22 y Santos Paulino García Dumas, de 38 años, este último conducía el vehículo Was que utilizaron para interceptar al civil.
El capitán Claudio José Salas Dávila, jefe de Auxilio Judicial de la Policía de Ciudad Sandino, informó que las averiguaciones del caso apuntan directamente como autores de los golpes al sargento segundo, Muñoz Martínez y al soldado Bonilla Salmerón.
Agregó que en un primer contacto con el jefe de ese almacén militar, teniente coronel Juan Betanco, éste prometió colaborar con las investigaciones de rigor y que entregaría a la Policía de Ciudad Sandino a los supuestos implicados, pero hasta ayer tarde todavía no se había hecho efectivo.
El afectado, Edgard Antonio Urbina, de 34 años, permanece en el privado del Hospital Antonio Lenín Fonseca, donde le suturaron una herida en su oreja izquierda y otra en la mejilla del mismo lado, provocadas por el culatazo que le propinaron durante la golpiza. La agresión física también le provocó un sangrado de su oído izquierdo y le afectó la base del cráneo.
Desde su lecho de enfermo dijo que jamás se imaginó que sería salvajemente agredido y torturado por militares de ese lugar. Urbina explicó que el incidente se produjo a eso de las 3:00 a.m. cuando transitaba cerca de las instalaciones del almacén militar y repentinamente un vehículo Was apareció a toda velocidad y le bloqueó el paso.
“Cuatro militares armados con fusiles AK se bajaron rápidamente y me empezaron a insultar con palabras soeces y a golpear. Me decían que yo era un ladrón y que me iban a matar, porque yo me negaba a botar unas piedras que llevaba en mis manos y que utilizo todas las madrugadas para amedrentar a los perros que me ladran por el camino.
Yo traté de explicarles que no era un ladrón y que me dirigía a mi trabajo, pero ellos no escucharon nada y me golpearon con los puños hasta doblegarme de un culatazo que me propinaron cerca de la oreja izquierda, y que casi me hizo perder el sentido”, dijo el afectado, quien durante los años 80 fue miembro de las Pequeñas Unidades de Fuerzas Especiales (PUFE) del entonces Ejército Popular Sandinista.
Señaló que posteriormente lo subieron al Was y lo metieron a la unidad, donde lo estuvieron torturando durante casi una hora. Posteriormente lo subieron a una camioneta blanca y lo trasladaron a una gasolinera que se encuentra a la entrada de Xiloá, donde lo entregaron a un policía de Ciudad Sandino, quien al verlo herido lo trasladó de inmediato al Hospital Antonio Lenín Fonseca.
EJÉRCITO RECONOCE ABUSO DE LA FUERZA
El jefe de la Dirección de Relaciones Públicas del Ejército Nicaragüense, coronel Adolfo José Zepeda Martínez, reconoció que hubo abuso de la fuerza de parte de los soldados que integraban una patrulla militar en contra del ciudadano Edgard Antonio Urbina.
Asimismo, dijo que el caso es investigado por una comisión militar que para hoy tendría preparado un informe oficial sobre este incidente.
Agregó que el hecho se produjo porque el civil, que supuestamente estaba en actitud sospechosa, en vez de atender el alto que le realizaron los miembros de la patrulla, los atacó a pedradas en complicidad con tres sujetos que lograron escapar.
Sobre la reacción de la población cercana al lugar del hecho, manifestó que este incidente fue un suceso aislado y que la población aledaña no debe sentirse atemorizada.
TEMOR Y REPUDIO
Pobladores cercanos a la unidad del Ejército, ubicada en el sector de Xiloá, repudiaron la agresión de los militares en contra de Edgard Antonio Urbina, a la vez que manifestaron temor porque consideran que cualquier ciudadano que circule por esa vía podría ser considerado sospechoso y vapuleado por los soldados que vigilan el almacén militar.