Éste es el momento

Edgard Rodríguez C. Una tarde Ricardo Mayorga apareció inesperadamente en Managua y comenzó a hablar. Dijo tantas cosas tan alocadas que nadie lo tomó en serio. Menos aún cuando aseguró: “De todos los boxeadores actuales, el único que me puede ganar es Félix “Tito” Trinidad. Los demás son un montón de bates quebrados (malos)”. Sospechábamos […]

Edgard Rodríguez C.

Una tarde Ricardo Mayorga apareció inesperadamente en Managua y comenzó a hablar. Dijo tantas cosas tan alocadas que nadie lo tomó en serio.

Menos aún cuando aseguró: “De todos los boxeadores actuales, el único que me puede ganar es Félix “Tito” Trinidad. Los demás son un montón de bates quebrados (malos)”.

Sospechábamos que Mayorga estaba loco. Ese día se comprobó.

Sin embargo, ante el asombro de todos, Mayorga comenzó a respaldar sus palabras con hechos y hoy celebramos su ascenso a la cima del boxeo.

Ricardo no es el mejor ejemplo como ciudadano. Tiene muchas fallas y hay quienes han asegurado que con sus actitudes mete en aprietos el honor nacional.

No obstante, hasta sus más severos críticos desean que impacte y gane una vez sobre el ring. Y se emocionan, y aplauden, cuando apalea a sus oponentes.

De modo que a estas alturas, se ha comprobado plenamente, que Mayorga pertenece a la flor y nata del boxeo. Y representa una de sus mayores atracciones.

Quizá por ello se le mencione como el rival de Félix “Tito” Trinidad en el esperado regreso del pugilista boricua.

¿Que es un riesgo enorme? Sí lo es. Pero eso mismo pensamos cuando se midió a Vernon Forrest y lo noqueó.

Antes de esos duelos contra Forrest creíamos que lo estaban lanzando a la boca del lobo. Y resultó un preciso cazador.

Trinidad es un personaje que merece respeto. Y lo tiene, aún cuando ha permanecido en el retiro por casi dos años, desde que se midió a Hassine Cherifi.

Mi punto es que si hay un momento en el cual Mayorga debe enfrentarse a Trinidad, es éste.

Hay quienes han vuelto a pensar que lo están lanzando a la boca del lobo y que debería realizar un par de combates.

Dejar pasar el tiempo, significa también darle tiempo a Trinidad para que se prepare y quizá se aproxime a los niveles que alcanzó antes de Hopkins.

La pelea hay que tomarla, prepararse y esperar que un bombazo le permita al nica seguir asombrando.

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