La influencia del hogar es fundamental para que los niños adquieran buenas costumbres a la hora de comer y que las mantengan al llegar a la adultez.
Los hábitos se adquieren en casa, se instauran en la más pequeña infancia y se pueden reforzar o abandonar, indica el doctor Enrique José Medina, pediatra endocrinólogo.
Aunque es un proceso lento y difícil, porque las costumbres no se pueden cambiar de la noche a la mañana, es necesario modificar los hábitos alimenticios de toda la familia ya que la obesidad se debe ver como un problema de la familia. Y el resultado es positivo para todos, dice.
Critica el sedentarismo en que los niños están inmersos cada día más. “Los niños no hacen ejercicios, yo hago una encuesta entre mis pacientes y el promedio de tiempo en que los niños miran televisión es de tres horas. Esa inactividad predispone a la obesidad”, señala.
Recomienda que los padres traten de involucrar a sus hijos en actividades físicas y deportes, lo cual beneficiará grandemente a los pequeños.
Otro esfuerzo que los padres de familia deben hacer en pro de la buena alimentación de sus hijos y luchar contra los malos hábitos alimenticios es exigir a los restaurantes escolares a ofrecer alimentos de mejor calidad, exhorta el médico.
“La televisión influencia negativamente al niño para ingerir gaseosas y comidas rápidas. Los niños llevan dinero a las escuelas y compran lo que hay en el colegio, que casi siempre son bebidas gaseosas, dulces, reposterías y chiverías, es decir, comidas sin valor nutritivo”, agrega.
Comenta que es necesario que los padres de familia se unan y logren que en las escuelas se ofrezcan alimentos nutritivos como derivados lácteos, jugos y frutas; todo por la salud de los niños.