¡Peligro, chiverías!

Existen muchos factores en nuestro medio que predisponen a que los niños, en el transcurso de su desarrollo, se vuelvan obesos. Algunos nacen con excelente peso y luego desarrollan un desorden alimenticio –el cual es causa frecuente de obesidad- debido a mala orientación, desconocimiento o poca valoración respecto a los elementos esenciales que debemos ingerir […]

Existen muchos factores en nuestro medio que predisponen a que los niños, en el transcurso de su desarrollo, se vuelvan obesos. Algunos nacen con excelente peso y luego desarrollan un desorden alimenticio –el cual es causa frecuente de obesidad- debido a mala orientación, desconocimiento o poca valoración respecto a los elementos esenciales que debemos ingerir durante el desarrollo de nuestra vida.

Actualmente hay mucha predisposición a la comida chatarra, se desconoce qué es lo bueno y lo malo, en cuanto al aporte calórico y proteico de cada uno de los alimentos.

Entre la comida chatarra se encuentran las bebidas gaseosas, meneítos, tortillitas, golosinas, pizzas y hamburguesas, las cuales no llevan alimentos de calidad.

Muchas veces se prefiere una gaseosa en lugar de un vaso de leche; desde muy tierna edad, los niños reciben gaseosas y ellos luego las piden y prefieren.

Habiendo en el país tantas frutas naturales, ricas en proteínas y vitaminas esenciales, no se valora que a través de esta alimentación podemos darle al niño un aporte.

Las gaseosas, además de obesidad, predispone a los niños a padecer diabetes; los meneítos y tortillitas además de que los puede poner gorditos o muy desnutriditos, les provoca problemas gástricos por los muchos condimentos que llevan.

Algunas galletas no pueden ser catalogadas como chiverías. Son recomendables las que llevan fibras, como galletas de soya o avena. No se aconsejan las que llevan dulce o chocolates, que además de una causa de obesidad, es un desencadenante de alergias.

La comida chatarra, no solamente predispone a la obesidad, también desnutre a los niños. Muchas mamás brindan atol de trigo a los niños cuando están delgados, pero lo que hacen es engordarlos, pero no a base de proteínas y carbohidratos, sino a base de almidón, el cual lo que hace es crear grasa y no más fibra muscular.

Existe una obesidad de desnutrición. En este tipo de desnutrición el niño está bien gordito, con las mejillas inflamaditas de gordo, pero eso gordito es pura grasa, no son proteínas ni minerales adecuados.

Esta desnutrición se diagnostica conforme el peso y la talla del niño, pero sobre todo, con sus características físicas. Presenta el cabello ralo (se le llama cabello en bandera), además, es de dos colores: Chele claro con chele oscuro; tiene las mejillas bien gorditas, pero recaídas. Un médico detecta la gordura de un niño engordado sanamente y un obeso desnutrido. Además, son niños inhibidos, poco expresivos e inactivos.

CONSEJOS

El niño debe quemar etapas en su alimentación.

Inicio. No es recomendable iniciar alimentación durante los primeros meses de vida. En ese momento, son alimentos no esenciales para el crecimiento del niño.

Frutas. En los primeros tres meses de vida se pueden introducir frutas no cítricas como manzanas, papayas, bananos.

Cereales. De los tres a cinco meses el niño puede tomar cereales de avena, cebada, arroz.

Desarrollo. A partir de los cinco meses se aconsejan los cereales mixtos, los cuales ayudan al desarrollo psicológico la formación de músculos y de huesos.

Alergias. En los niños con problemas de alergia no son recomendables los cereales de trigo, sino hasta después de un año.  

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