- Nuevo libro de afamado periodista asegura que Bush ordenó planear la guerra en Irak desde noviembre de 2001, cuando se combatía en Afganistán. Presidente lo niega
- Bush rezó tras dar la orden de lanzar la invasión de Irak: “Rezaba para tener la fuerza de hacer la voluntad de Dios”, le confesó a Bob Woodward
EFE
WASHINGTON.- El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, negó el viernes que planeara en secreto la invasión de Irak desde noviembre de 2001, poco después del inicio del ataque a Afganistán, y dijo que en ese momento su única prioridad era destruir al régimen Talibán.
“No empecé a centrarme en Irak hasta más tarde, particularmente a partir del momento en que empecé a ir a Naciones Unidas (a la Asamblea General de septiembre de 2002) con el mensaje (…) de que (Irak) debía cumplir las exigencias del mundo”, afirmó.
Bush contestó así en la conferencia de prensa que ofreció en la Casa Blanca junto con el primer ministro británico, Tony Blair, a la información aparecida en un libro, según la cual en noviembre de 2001 ordenó un plan secreto para atacar al entonces régimen de Saddam Hussein.
El libro Plan de Ataque, escrito por el periodista de “The Washington Post”, Bob Woodward, describe detalles de los planes de Bush entre el 11 de septiembre de 2001 y la invasión de Irak en marzo de 2003.
Lo más novedoso del libro, que saldrá a la venta la semana que viene, es que Bush pidió al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que elaborara un plan para una eventual operación militar contra Bagdad y le dijo que lo mantuviera en el más estricto secreto.
Woodward, quien ha tenido directo acceso y horas de conversaciones privadas con Bush, explica que éste quiso mantener la cuestión en un círculo muy limitado porque estaba preocupado de las consecuencias que podían tener sus intenciones.
DISCRECIÓN
Según Woodward, Bush evitó comentarlo incluso con su consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, o con el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, porque creía que cualquier filtración hubiera causado “una enorme zozobra internacional y especulaciones en casa”.
En el libro se relata que Bush mantuvo una entrevista con Rumsfeld el 21 de noviembre de 2001, un momento en el que las tropas estadounidenses no habían tomado el control total de Afganistán, en la que le preguntó qué plan tenía el Pentágono sobre Irak.
Rumsfeld le contestó que el plan que había estaba anticuado y el Presidente le ordenó que preparara uno nuevo y que dejara pasar algún tiempo antes de recabar ayuda del director de la CIA.
En el libro se da cuenta también de la violenta reacción verbal que tuvo el general Tommy Franks, en ese momento encargado de la operación militar en Afganistán como jefe del Mando Central, cuando se le pidió que pensara en Irak con el conflicto afgano en marcha.
Preguntado por su conversación con Rumsfeld, Bush contestó: “No puedo recordar las fechas exactas de hace tanto tiempo”.
“Lo que sí sé es esto: que en una reunión clave en Camp David (residencia de descanso presidencial en Maryland) el 15 de septiembre (…) el asunto de Irak salió, y yo dije tan claramente como pude: ‘nos vamos a centrar en Afganistán’”, añadió.
EL PRESIDENTE Y LA FE
Del libro de Woodward, llama la atención también la descripción que hace el Presidente de la influencia que tuvieron sus creencias religiosas en la guerra.
Bush cuenta que rezó tras dar la orden de lanzar la invasión de Irak: “Rezaba para tener la fuerza de hacer la voluntad de Dios”.
Preguntado por cómo cree que le juzgará la historia, dice que nunca lo sabrá, porque “estaremos todos muertos”.
WOODWARD: AVERSIÓN MUTUA DE POWELL Y CHENEY
La información del libro de Bob Woodward se conoce tres semanas después que el ex asesor de la Casa Blanca en materia de terrorismo, Richard Clarke, acusara al Presidente de estar obsesionado desde el principio de su mandato (enero 2001) con la posibilidad de invadir Irak.
Clarke publicó hace poco un libro —“Contra todos los enemigos”— con sus recuerdos de las semanas posteriores al 11 de septiembre de 2001, en el que explica que horas después de los atentados que mataron a miles de personas, Bush ya preguntó a sus asesores si Irak estaba implicado.
Woodward escribe que esa “obsesión” por Irak era compartida por el vicepresidente Dick Cheney, y que el único contrapeso en el Gobierno era el secretario de Estado, Colin Powell.
En el libro se asegura que Cheney y Powell no se hablan y que, en privado, el secretario de Estado se refiere a algunos “halcones” en el Departamento de Defensa, como el vicesecretario para Políticas de Defensa, Douglas Feith, como el jefe de “una Gestapo” que ha creado un gobierno paralelo.
Asimismo, se citan comentarios privados del Vicepresidente acerca de Powell, de quien dice que “siempre ha expresado grandes reservas sobre lo que estamos intentando hacer”.
¿QUIÉN ES BOB WOODWARD?
Hoy, uno de los principales editores del diario The Washington Post, Bob Woodward es un periodista que se hizo famoso al destapar el “caso Watergate” junto a su colega Carl Bernstein, una trama de espionaje político de la oposición demócrata que a la postre le costó la Presidencia al republicano Richard Nixon (1969-74).
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