- Don Carlos el pintor, es un personaje isleño, apasionado del arte, de manera que siempre se le ve creando y plasmando en sus obras diversos momentos de la vida cotidiana del pueblo
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS
En su humilde entorno, Carlos el pintor, a como le conocen en el que ahora es su pueblo, se dedica a recrear sin descanso y con sencillez, parte de la cotidianeidad de Ometepe.
En las obras de Carlos Alberto Calderón Enríquez usualmente se observa a campesinos labrando la tierra, personas pescando o simplemente los dos volcanes que distinguen a esta hermosa isla.
Lo encontramos en su casa, en pantaloncito corto, pintando una hermosa manta con motivos religiosos que entregaría a la Iglesia de Altagracia, en las recién pasadas celebraciones de Semana Santa.
Sus creaciones son muy variadas y es común observarlas en los restaurantes, hoteles o en casas particulares de Ometepe; quizás la popularidad de sus obras se debe a la sencillez con que plasma diversos momentos de la vida cotidiana de la isla, que cautivan a cualquiera, o porque la mayoría de sus pinturas son relativamente vendidas a bajos precios.
¿Alguna vez durante su estadía en esta isla observó un par de conchitas en cuyo interior estaba pintado uno de los volcanes del lugar, o ha visto una especie de trozos de madera semejantes a unas chuletas en donde se reflejan hermosos paisajes de esta zona?, pues seguramente estas son obras del señor Carlos Alberto Calderón Enríquez.
25 AÑOS PINTANDO
Este pintor, granadino de nacimiento, pero radicado desde hace 16 años en la Isla de Ometepe, dice que su mayor entretenimiento es pintar y cuenta que esta labor la realiza desde hace aproximadamente 25 años, luego de haber estudiado en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Granada.
“Me quedé en la isla porque me gustó el ambiente y por eso no me canso de pintar a diario, incluso hasta los domingos, es mi hobby”, indicó don Carlos.
Refiere que realiza todo lo que sus clientes le encargan. Hace mantas, murales, rotulaciones, serigrafías en camisetas, pinta paisajes en conchas y trozos de madera, en fin, pinta de todo un poco.
“LA PRÁCTICA HACE AL MAESTRO”
Don Carlos el pintor, hace suyo aquel dicho que dice “la práctica hace al maestro”, pues el tiempo que ha dedicado a su entretenimiento favorito, la pintura, le ha permitido desarrollar con mayor rapidez sus obras.
Pinta por ejemplo unas conchas en unos quince minutos y da vida a un trozo de madera en una hora y media (obras más grandes) o en unos veinte minutos (obras pequeñas).
Cuenta que sus obras son vendidas a nacionales y extranjeros en precios que andan desde los diez córdobas (las conchas) hasta unos 150 córdobas, este último precio es el de una chuleta (o un trozo de madera) de tamaño considerable.