William Díaz
Cuando el presidente Enrique Bolaños asumió el poder se comprometió a eliminar la burocracia y llevar a la justicia a los corruptos por malversación de fondos, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Una actitud valiente de don Enrique, siendo el primer Presidente dispuesto a batallar para castigar a los delincuentes que todavía viven en la impunidad en Nicaragua.
Ahora que Arnoldo está en la cárcel, la interrogante es cuándo le tocará el turno a la administración anterior a Alemán, que como regaló las tierras que nunca trabajaron, que no les pertenecían, que todavía viven en casas usurpadas a sus legítimos dueños, y para colmo de males arengan a las turbas para intimidar a sus adversarios y desestabilizar la frágil democracia. Además, enlutaron miles de hogares nicaragüenses con el servicio militar obligatorio, mandaron al exilio a miles de nicaragüenses que todavía hoy, para vergüenza de los gobiernos anteriores, seguimos contribuyendo con nuestras remesas a mantener a nuestros familiares en el país.
La justicia debe ser imparcial, ejemplar y castigar a los culpables conforme las leyes, como debe ser en un Estado de derecho. Hay que enviar un mensaje de cero tolerancia y cero perdón a los sinvergüenzas del espectro político nicaragüense. Dice el dicho popular que quien tiene las armas tiene el poder. ¿Quién tiene el poder en Nicaragua?
Hialeah, Florida, EE.UU.