Hijo

Carlos C. Sánchez La familia es como una empresa en la que existen lineamientos y políticas establecidas por los directivos. Estas políticas no se discuten. Se cumplen. El padre y la madre son los directivos de esta familia. Fue Dios quien lo dispuso así y puso las reglas, guste o no. Padres e hijos deben […]

Carlos C. Sánchez

La familia es como una empresa en la que existen lineamientos y políticas establecidas por los directivos. Estas políticas no se discuten. Se cumplen.

El padre y la madre son los directivos de esta familia. Fue Dios quien lo dispuso así y puso las reglas, guste o no.

Padres e hijos deben hablar siempre de frente y con el corazón. Como amigos, pero sabiendo que hay un límite que no hay que olvidar: la conducta respetuosa, unida y próspera de los miembros de esta casa no se puede negociar.

En ocasiones duele obedecer, pero en la vida se tiene que sufrir “el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento”.

El padre o la madre que hereda sólo el dinero deja a sus hijos en la pobreza. El padre o la madre que hereda principios da a sus hijos el motivo de vivir. Esta carta la escribimos por eso. Una madre y un padre que aman infinitamente a su hijo y que darían la vida por él.

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